La Feria supera los 700.000 visitantes y casi bate su récord en el adiós a Muñiz

La Feria supera los 700.000 visitantes y casi bate su récord en el adiós a Muñiz
JOSÉ RAMÓN NAVARRO

El hasta ayer director deja el ferial «con la satisfacción que dan las sonrisas de los expositores y no la de los números»

PABLO SUÁREZ

Al cierre llega el momento de hacer evaluaciones y poner nota. La de la Feria Internacional de Muestras de Asturias lleva tiempo sin bajar del notable alto. El ferial cumple su 62 edición con buenísima salud y cambios en el horizonte. Se despide su director, Álvaro Muñiz, quien cerró ayer dieciocho años al frente de la cita saliendo por la puerta grande, con un balance final más que positivo y con la próxima edición, a la que no tiene claro en calidad de qué asistirá, prácticamente cerrada. «Un buen número de expositores querían cerrar ya el contrato para el año que viene», confesaba Muñiz con evidente orgullo. El de alguien que se va con la sensación del trabajo bien hecho.

Un buen hacer que queda de sobra patente en las cifras, que este año se acercan, y mucho, al récord de 2017. Tras superar los pasados años la barrera de los 700.000, esta edición no ha hecho más que consolidar ese número y alcanzar los 717.869 visitantes. Sin embargo, Muñiz no considera que estos datos tengan la relevancia que habitualmente se les otorga. «Los números son solo números. Al final lo que cuenta es lo que comente la gente en la calle, la satisfacción de los expositores y su voluntad de volver al año siguiente porque consideren a la Feria un instrumento útil. Ninguna cifra me ha quitado el sueño», explica Muñiz, cuyas declaraciones de hace algunos años durante un acto inaugural, en las que venía a afirmar que la Feria no necesitaba venderse, fueron tan realistas como comentadas. «Es así, pero lo es por el trabajo realizado», defiende.

La Fidma crece y con ella crece también la competitividad a la hora de conseguir un buen espacio en el recinto. «Nos han llamado ya algunos expositores preguntando si el de al lado renueva, para quedarse ellos con el estand y ampliar espacio», afirmaba Muñiz en tono jocoso a la vez que también justifica buena parte del éxito del ferial en la habilidad de escoger las fechas del evento. «Hay ciertos festejos, como la Semana Grande, que sabemos aglutinan en Gijón un gran número de visitantes y turistas. Tener tres fines de semana en el espacio de dos semanas no es fruto del azar», aludió en referencia al ritmo de entrada este año, uno de las ediciones en las que más repartido ha estado a lo largo de los días. Un aspecto que Muñiz atribuye a la lógica. «Cuanto antes empieza la Feria es mejor la segunda semana y cuánto más tarde empieza, es mejor la primera», asegura.

Grandes novedades

Muñiz lleva la humildad hasta el extremo, motivo por el cual no se declara públicamente responsable de muchos de los cambios introducidos en las últimas ediciones del ferial y que han consolidado una modernización que se antojaba necesaria. Sin embargo, estas novedades bien podrían catalogarse de apuestas personales. El año pasado fueron los autobuses lanzadera, un servicio que facilitaba a los visitantes con vehículos el aparcamiento y posterior acceso fluido al recinto.

Los datos arrojaron lo necesario del proyecto, cerrando la edición con más de 18.000 viajeros transportados. Sin embargo, este año han batido considerablemente esa demanda. «A la semana ya habían usado las lanzaderas hasta 16.000 visitantes», arrojaba Muñiz sobre un servicio que ha duplicado su demanda.

Para este año, y en el marco del proceso de digitalización en el que lleva inmerso el ferial durante sus últimas ediciones, la novedad era una app para el móvil que permitía al visitante tener acceso permanente y sencillo al mapa del recinto, los estands y a algunas llamativas ofertas. También proponía diferentes concursos con el objetivo de que el usuario interactuase y dejase patentes sus preferencias y valoraciones entre los productos más curiosos del recinto.

La aceptación entre el público de la iniciativa ha vuelto a darle la razón a Muñiz. «Ha sido un éxito y el año que viene repetiremos», comentó en relación a la aplicación diseñada por la empresa ENDEL (organizadora de la cumbre tecnológica Citech) y desarrollada por OwlTech y Agile Software. Los expositores, con los que la utilidad también permitía contactar, se mostraron en esta misma línea. «Nos ha ayudado a la hora de la difusión y también para acercar al visitante al producto», afirmaron agradecidos.

El Playmobil customizado con la imagen de Quini ha sido el producto que más votos ha registrado en la aplicación, que ha superado los 2.000. «Es una muy buena cifra teniendo en cuenta que es su primer año», razonó Muñiz, amigo de dar tiempo a los nuevos proyectos para que muestren su auténtico potencial.

Más Fidma

Despedida y futuro político

Pese a sus esfuerzos por aparentar normalidad, esta Feria, como última que es para él, ha estado cargada de momentos especiales que han puesto en evidencia su importancia dentro de la maquinaria ferial. Sin embargo, y pese a la satisfacción por el objetivo logrado, Muñiz no quiere hablar de despedidas. «Nunca he tenido conciencia de que esta fuera mi última Feria. Dejar la gestión diaria no supondrá un giro radical en mi vida porque no tengo apego por las cosas materiales. Yo por lo que tengo apego es por las ideas, por los proyectos. Y esos los seguiré teniendo», afirmaba ayer a la vez que se ponía a la entera disposición de todo aquel que precisase de su ayuda durante las próximas ediciones. «El cargo de director no está hecho para Álvaro Muñiz. De hecho, es un cargo que no existe. Es algo que ha ido dando el liderazgo, la personalidad y la forma de hacer las cosas», explicó antes de descartar que esa plaza tenga un sucesor como tal. «Mi puesto lo ocupará aquel que de un paso adelante en cuanto a liderazgo», consideró.

Uno de los proyectos que pueden guiar el futuro de Muñiz es la política. «No voy a tocar a la puerta de nadie, pero si me llaman y me prometen libertad de movimientos, entraré», afirma al respecto.

«Estoy en una etapa ideal para meterme en política porque los garbanzos de mi familia ya no dependen de mis opiniones», argumenta acto seguido. Muñiz, un gestor contrastado, no esconde su voluntad de cambiar la dirección que ha tomado la política durante los últimos años. «Soy consciente de que me intentarán hacer muchos pases negros, pero llevo viviendo mucho tiempo en una selva y sé perfectamente cómo defenderme. Me da igual lo que me digan, yo también sé contestar», indica cuando es preguntado sobre los riesgos que implica su aventura política. «Llevo toda la vida asumiendo riesgos», asegura.