«Gracias por este homenaje prepóstumo»

Fernando Fueyo/PETEIRO
Fernando Fueyo / PETEIRO

El Coto se vuelca con Fernando Fueyo, que ya da nombre a los jardines junto a la parroquia de San Nicolás de Bari

MARCOS MOROGijón

El párroco de El Coto desde hace más de tres décadas y carismático capellán del Sporting, Fernando Fueyo (Gijón, 1937), recibió este mediodía el calor de sus feligreses durante el homenaje que le brindaron junto a la iglesia de San Nicolás de Bari. Cientos de fieles y vecinos arroparon al sacerdote y le manifestaron su afecto y admiración durante el acto en el que se descubrió una placa con su nombre en los jardines que rodean el templo. Un acto que contó con presencia de la mayoría de grupos de la Corporación local y de otros curas del arciprestazgo de Gijón.

Fueyo tiró de retranca para hacer constar que lo suyo es «un homenaje prepóstumo», ya que los reconocimientos de este tipo se suelen hacer con personas que ya fallecieron. «Así se hizo con Plans, Roncero, Dioni Viña...», enumeró sobre algunas de las placas descubiertas en el entorno de su parroquia. «Incluso en la reunión que tuve esta semana en el arciprestazgo me dijeron que si quería para mi 'lapida' flores o corona», bromeó.

También recurrió a la sorna para hacer constar que en la placa «me pusieron un año más (nació en 1937 y no en 1936)» e indicar que el retrato suyo en el monolito «parece una mezcla entre Jesús Gil y Juan XXIII; yo soy más delgado pero de esos dos me quedo con el segundo».

Fueyo reivindicó el homenaje a su persona como «un homenaje a la parroquia, porque un cura solu no haz nada». Un reconocimiento que también quiso hacer extensivo a sus compañeros de vocación en el arciprestazgo. «Gijón tiene la suerte de tener unos curas impresionantes», afirmó. El homenajeado también tuvos de agradecimiento para la Corporación, su familia y sobre todo los feligreses y vecinos que le han arropado durante su larga trayectoria pastoral. «Hemos ido envejeciendo con el barrio de El Coto», constató recordando los 2.342 difuntos a los que ha despedido desde que tomó las riendas de la

parroquia en la década de los ochenta del pasado siglo. Primero en el gimnasio de la Dominicas, luego en un sótano de la calle Quevedo y después en el actual templo. Tras sucesivas prórrogas está decidido a jubilarse este próximo verano. «De movimientos estoy mal», lamentó.

También quiso lanzar un mensaje: «Hacer iglesia y hacer barrios es tarea de todos. Nadie puede lavarse las manos». Y además tuvo tiempo para hablar de su querido Sporting y de su compromiso frente al Málaga. «Ojala esta tarde-noche acabe bien», dijo para alborozo de los presentes. Y sobre el derbi contra el Oviedo fue categórico: «No tiene sentido la protesta del Oviedo . No es gol anulado porque el árbitro pitó la falta antes y además el penalti que nos hicieron fue como una casa».

La concejala de Hacienda, Ana Braña, y el presidente vecinal de El Coto, Christian Guisado, se encargaron de glosar la figura de Fueyo. Guisado incluso se arrancó con el kirundi, lengua de Burundi, donde el párroco de El Coto estuvo de misionero. «Has trabajado muy bien y que Dios te bendiga», le dedicó el joven dirigente vecinal y sustituto del veterano Óscar Piñera..