El fiscal dice que el Alto Aboño solo se expropió para sacar áridos para El Musel

Proyecto de desmonte del Alto de Aboño, para ganar terrenos para El Musel, que había planeado la Autoridad Portuaria de Gijón. / R. T.
Proyecto de desmonte del Alto de Aboño, para ganar terrenos para El Musel, que había planeado la Autoridad Portuaria de Gijón. / R. T.

Llama la atención sobre el hecho de que no se hizo la explanación prevista en el Plan de Utilización de Espacios Portuarios

MARCO MENÉNDEZ GIJÓN.

La Autoridad Portuaria de Gijón modificó el Plan de Utilización de Espacios Portuarios para incluir en él al Alto Aboño, donde preveía realizar su desmonte, aprovechar los áridos para la ampliación de El Musel y desarrollar una amplia explanada que diera servicio al puerto gijonés. Pero el fiscal anticorrupción que ejerce la acusación en el proceso que, por supuestas irregularidades en las obras portuarias, se desarrolla en el Juzgado Central de Instrucción número 3 de la Audiencia Nacional, tiene otra interpretación. En su opinión, «la Autoridad Portuaria de Gijón planificó la expropiación de los terrenos del Alto Aboño con la exclusiva finalidad de obtener once millones de metros cúbicos de materiales de relleno para las obras de ampliación del puerto de Gijón».

El caso es que para realizar la expropiación de 32 hectáreas del Alto Aboño se hizo ese cambio en el plan de utilización que «llevará implícita la declaración de utilidad pública a efectos expropiatorios». Pero el fiscal advierte de que las actuaciones se limitaron «a la demolición de viviendas particulares y otras construcciones históricamente radicadas en el Alto Aboño» y, hasta la fecha, «no se ha procedido a la explanación imprescindible para convertir esos terrenos en espacios útiles para el servicio portuario al que estaban destinados».

Manuel Junquera, abogado de José Prendes -uno de los expropiados- y de la Asociación de Vecinos del Alto Aboño, cree que la postura del fiscal «va en la línea que marcamos desde el principio». En su opinión, toda la documentación recabada hace que «lo que hasta ahora eran sospechas o indicios, entendemos que ya son certezas documentadas».

El caso es que Prendes siempre defendió que «las expropiaciones tenían como único fin que la gente se marchara de allí y dejase de molestar a la gran industria». Y Junquera advierte de que la única que sacó provecho de esta actuación fue la cementera Tudela Veguín.

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