Formarse para perder el miedo

Las 1.200 mujeres que participaron en el seminario reciben las instrucciones de los monitores antes de comenzar la formación./DAMIÁN ARIENZA
Las 1.200 mujeres que participaron en el seminario reciben las instrucciones de los monitores antes de comenzar la formación. / DAMIÁN ARIENZA

El seminario de Krav Magá Gijón reunió a 1.200 mujeres en el recinto ferial Luis Adaro

PABLO SUÁREZGIJÓN.

La cita ya había sido concebida para un espacio considerable como es el Palacio de los Deportes. Sin embargo, la avalancha de inscripciones superó cualquier expectativa y obligó a la organización a recurrir a un macroespacio como es el pabellón central del recinto ferial. Allí, el seminario de defensa personal organizado por Krav MagáGijón reunió ayer a 1.200 mujeres dispuestas a no volver a pasar miedo. «Mentiríamos si dijésemos que nunca nos hemos sentido inseguras o vulnerables. Hay veces que caminas por la calle de camino a casa rezando por llegar tranquila. Eso no puede seguir siendo así», afirmaba alguna de las participantes. Primera declaración de intenciones de la mañana.

Pese a que muchas se les quedó corto, fueron dos horas de intensa formación. Tiempo suficiente para que la práctica cumpliese sus dos objetivos. Por un lado, evidenciar el auge de las artes marciales y su valor práctico en el día a día. El krav magá ha dejado de ser una actividad minoritaria para convertirse en un fenómeno de masas. Por otro, sembrar en la población femenina las ganas por continuar adquiriendo conocimientos y abandonar definitivamente ese sentimiento de inseguridad que muchas afirman llevar consigo. «Lo primero de todo es controlar el miedo. Entrenamos con estrés para que cuando haya que poner en práctica lo aprendido no exista opción de quedarse bloqueado», explicaba Armando Carriles, único maestro en Asturias de este método de defensa personal desarrollado por las Fuerzas de Defensa y Seguridad israelíes y quien por quinto año ha conseguido organizar un seminario que continúa superándose.

Un éxito que a Carriles no le sorprende y del que es testigo cada día en el gimnasio que dirige. «La sensación de seguridad ha aumentado. Gijón es una ciudad muy segura, pero hoy en día existe un problema con la violencia machista que nadie puede negar», afirma el instructor, que reconoce que cualquier arte marcial es positiva, describe el krav magá como una de las más útiles. «No estamos limitados por la deportividad y el objetivo es claro, que todo lo que se practica en el gimnasio pueda funcionar fuera», destaca.

Casos extremos

Ayer, la actividad estuvo enfocada a modo de toma de contacto. Reacciones ante ataques como un bofetón, repaso de los partes del cuerpo a las que enfocar los ataques y asimilar un concepto básico: lo aprendido solo debe usarse en casos de extrema necesidad. «Si os piden la cartera se la dáis. No ataquéis si no os atacan. Ello supone convertir una situación incómoda en una situación peligrosa», advirtió Carriles al inicio del seminario.

Muchas de las mujeres que ayer formaron parte de la actividad llevaron consigo a sus hijas. «Creo que es importante que aprenda a defenderse. Esperemos que nunca tenga que ponerlo en práctica, pero si se da el caso que sepa reaccionar», afirmaba una de las madres. La realidad es que con los últimos sucesos ocurridos a mujeres jóvenes, el gimnasio de Carriles detecta una gran afluencia de público joven femenino. «Hemos abierto un curso infantil en el que ya hay 70 personas, la mayoría niñas», comentaba respecto a unas sesiones que comenzaron hace siete meses.

Ayer, mujeres de todas las edades pusieron cara seria para enfrentarse al miedo. Para muchas era el primer contacto con una actividad de este tipo. «La verdad es que nunca había reparado en su utilidad, es ahora cuando veo a toda esta gente aquí reunida cuando me doy cuenta de que además de útil puede ser divertido», afirmaba otra de las asistentes una vez terminado el seminario.

 

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