«El error más grave de los docentes es ser reacios a usar las nuevas tecnologías»

«El error más grave de los docentes es ser reacios a usar las nuevas tecnologías»
Francesc Pedró. / J. PAÑEDA

«España es uno de los países desarrollados que tienen mejor sistema de inclusión educativa»

LAURA CASTROGIJÓN.

Falta un acompañamiento educativo que enseñe a los niños las ventajas y los riesgos de conectarse a internet por medio de un teléfono móvil. Esta es una de las asignaturas pendientes del sistema educativo español, según el director y asesor de Políticas Educativas en la UNESCO, Francesc Pedró (Barcelona, 1960), quien impartió ayer una ponencia sobre innovación y competencias educativas.

-¿En qué consiste la inclusión educativa?

-Es una filosofía que intenta que todos los alumnos, independientemente de sus características individuales, encuentren acomodo en la provisión educativa. No por el hecho de que un individuo esté más alejado de la media se tiene que quedar fuera de la escuela. Al revés, hay que convertir esa diferencia, por decirlo así, en un valor añadido.

-Forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 de Naciones Unidas. ¿España va por buen camino?

-Nuestras políticas aún tienen mucho que mejorar, pero la comunidad educativa está comprometida. España es uno de los países desarrollados con mejor sistema inclusivo.

-Las nuevas tecnologías es otro de los retos pedagógicos actuales. ¿Cómo se pueden implantar con éxito en las aulas?

-Por un lado, responden a la enorme necesidad que los docentes tienen para evitar que los niños y niñas crezcan como huérfanos digitales. A partir de los once años empiezan a tener un smartphone en el bolsillo, pero no existe ningún tipo de acompañamiento educativo para que descubran las oportunidades que hay en ellos y al mismo tiempo los riesgos que pueden conllevar. Por otro lado, la tecnología nos ofrece algo mucho más complejo que es la oportunidad de aprender mejor y cosas distintas que tiempo atrás eran incluso impensables. Por ejemplo, el diálogo intercultural con alumnos en aulas y escuelas que están en países distintos.

- Muchos docentes no son nativos digitales, a diferencia de los jóvenes a quienes enseñan. ¿Habría que formar al profesorado?

-Hay que preguntarse cuál es el lugar que la tecnología ocupa en la formación inicial de los docentes. Todas las facultades tienen asignaturas sobre tecnología educativa, pero otra cosa es si la experiencia realmente les permite explotar al máximo las oportunidades que encierran. Además, los docentes que no utilizan tecnologías no están haciendo las cosas mal, sino que sencillamente no encuentran incentivos en ellas. Aquí es donde la formación falla y se debe a que no es la adecuada ni se imparten en las propias aulas para que el docente vea que las tecnologías pueden ser la solución a algunos problemas pedagógicos.

-¿Cuáles son los principales errores que están cometiendo a la hora de utilizarlas en la labor pedagógica?

-El ser reacio a explorarlas. En los años ochenta, los docentes se podían permitir el lujo de pensar aquello de «esto ya lo hará otro», pero ahora es un grave fallo y una dejadez de su responsabilidad. El segundo error es que, con frecuencia, se confunde la oportunidad que las tecnologías pueden ofrecer con la imperiosa necesidad de usarla para todo. Deben servir para maximizar el aprendizaje del alumno, ni más ni menos.

-¿Dónde se sitúa España en innovación educativa dentro del panorama internacional?

-Singapur, Dinamarca y Canadá, entre otros, están a la cabeza en esto. Lo que hace falta en España es un plan estratégico para promover la innovación de manera sistémica. Se necesitan recursos y también un diálogo entre los docentes y los gobiernos para maximizar las opciones de aprendizaje del alumnado.

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