Fueyo lloró y se emocionó en su último domingo como párroco

Fernando Fueyo, dando la comunión a sus feligreses. / DANIEL MORA
Fernando Fueyo, dando la comunión a sus feligreses. / DANIEL MORA

Dice que no se acordó hasta el final de la homilía de que ya no daría más misas y pidió «quererse y ser misericordiosos»

SUSANA D. TEJEDORGIJÓN.

Llegó el día. Fernando Fueyo, párroco durante los últimos 36 años de San Nicolás de Bari, en el barrio gijonés de El Coto, ofició ayer su última eucaristía dominical. Quedan, no obstante, cinco misas más para celebrar en solitario y una compartida, la del sábado próximo, cuando pasará ya oficialmente el testigo a Iván González Collado, el nuevo sacerdote que se hará cargo de las tareas que él llevó a cabo durante más de tres décadas. Y tan rápido se le pasó que ayer, cuando ya estaba finalizando la misa, se dio percató de que llegaba su despedida. «No me acordaba y cuando me di cuenta, casi al final de la homilía, aproveché para despedirme de mis feligreses. Les dije que mi última voluntad era que fueran misericordiosos, que se ayudaran y que se quisieran». Y, claro, no fue nada fácil. «Me emocioné mucho y lloré. Es que uno tiene su corazoncito...».

Fueyo es muy querido en el barrio y en muchos otros ámbitos. De hecho, es un sportinguista más que reconocido. «Seguiré estando y apoyando a mi Sporting. Iré a los vestuarios antes de cada partido para desearles suerte a los futbolistas».

Sus feligreses sabían que ayer era la última misa dominical de su párroco, por ello el templo registró lleno total. Además coincidió con la misa de las fiestas del barrio. «Seguiré celebrando alguna misa y funerales, porque he conocido en todo este tiempo a muchísima gente. Tengo registrado en mi libro de defunciones que han muerto 2.300 feligreses en todo este tiempo y, por supuesto, los conocía a todos».

Su vinculación con la parroquia seguirá siendo muy fuerte. «El nuevo párroco me ha pedido que le ayude; él viene de la zona rural y es muy diferente a una parroquia de ciudad. En San Nicolás, además, tenemos muchas actividades que han de seguir, como los grupos de formación, el de lectura de la Biblia, el de mayores, el de liturgia y uno que estudia los documentos del Papa».

Se queda «con los buenos recuerdos, que son muchos, y con el calor que ha recibido de tantas personas».