«La Fundación Alvargonzález se ha consolidado en estos 25 años. Ahora nos falta espacio»

Ramón Alvargonzález, con el libro conmemorativo./E. C.
Ramón Alvargonzález, con el libro conmemorativo. / E. C.

Ramón Alvargonzález, director de la Fundación Alvargonzález: «Tenemos un archivo y una biblioteca importante con más de 5.000 volúmenes, pero estamos a tope en posibilidades de crecimiento»

E. C.GIJÓN.

El director de la Fundación Alvargonzález presenta oficialmente mañana un libro que sirve de memoria de las actividades desarrolladas en los primeros 25 años de historia de la entidad. Tiempo de balance que realiza con satisfacción por el pasado y confianza en el futuro.

-¿Qué carencia fue detectada en la ciudad hace 25 años que se quiso cubrir con la creación de la Fundación Alvargonzález?

-Más que una carencia local, lo que hubo fue una intención por parte del fundador, Juan Alvargonzález, de establecer una entidad cultural con capacidad de mecenazgo en campos concretos. De hecho, la plantea con ámbito estatal. Nosotros dependemos a efectos de control de cuentas y presupuestos del Protectorado del Ministerio de Cultura. Las actividades que se plantean desde el principio tienen ámbito nacional, aunque bien es cierto que por su localización en Gijón desarrolla una serie de actividades que tienen como escenario la ciudad.

-¿Hay en Asturias muchas fundaciones de ámbito estatal?

-No. En España hay en torno a 10.000 fundaciones, de las cuales la mitad, a partes iguales aproximadamente, están en Madrid y Barcelona. El 70% del total dependen de protectorados regionales. En Asturias hay unas 230 fundaciones, con un porcentaje mayoritario dependiente del protectorado regional.

-¿Cambió mucho la Fundación Alvargonzález en sus 25 años de historia?

-Hemos ido ampliando nuestra oferta de actividades. Empezamos con cuatro exposiciones al año y ahora hacemos una media de trece o catorce. Teníamos una oferta determinada de becas y ayudas a la investigación y esa oferta se amplió. Editábamos uno o dos libros al año y ahora podemos editar el doble, cuatro. Creció la actividad desde 1992 a la actualidad, pero los objetivos más o menos siguen siendo los mismos.

-¿Alguna novedad con motivo de la conmemoración?

-Como novedad de este año señalo que aumentamos la cuantía de las becas de investigación en un 25% y las ayudas para cursar estudios de música en el extranjero en un 33%. Hay, pues, un esfuerzo en ampliar la oferta de servicios. En el caso de las becas para estudios destinadas a vecinos de Cimadevilla, antes eran para estudios primarios y secundarios de bachillerato. Ahora ampliamos a los estudios de Formación Profesional. Eso supone que dábamos doce becas y ahora serán dieciséis, cuatro por nivel.

-¿Provocó alguna duda sobre la continuidad de la Fundación el fallecimiento de Juan Alvargonzález?

-No, porque el fundador era, como buen marino, muy previsor, y le gustaba dejar bien atados todos los cabos. Entonces no hubo ningún problema ni ninguna dificultad. Quien ocupaba el cargo de vicepresidente del Patronato, Romualdo Alvargonzález, pasó a ocupar el cargo de presidente y el resto del organigrama permaneció exactamente igual, de manera que no se notó incertidumbre alguna por la previsión del propio fundador.

-Con 25 años en su haber, ¿goza de buena salud?

-Veinticinco años no son muchos para una institución, pero tampoco pocos. Quizá son los más críticos o los más complicados, porque es al principio cuando hay que crear unas pautas y unas tradiciones que, una vez que se consolidan, hacen el día a día más fácil y menos sometido a eventualidades. Por eso es un aniversario importante de consolidación del proyecto.

-¿Qué significa Cimadevilla para la Fundación Alvargonzález?

-Cimadevilla es el escenario cotidiano de la Fundación. Nosotros somos unos vecinos más del barrio y vecinos que tenemos a gala mantener que nuestra familia estuvo radicada aquí hasta mediados del siglo XIX, tras prácticamente cuatro siglos seguidos. Los lazos afectivos son importantes y mantenemos una serie de actividades muy relacionadas con el barrio, no solo por las becas sino también por la sala de exposiciones que está en el barrio y atrae público. La sede también está en el barrio. Es una relación especial.

-¿Se sienten queridos?

-Sí. Naturalmente que sí. Hay un dato significativo de respeto. En 25 años, en la sede no ha aparecido ni una sola pintada. Es significativo de que hay un aprecio y un respeto. Ese calor popular lo notamos no solo con los miembros de la agrupación vecinal, sino con los vecinos en general.

-¿Hay proyectos novedosos a medio o largo plazo?

-Siempre actuamos con pautas muy prudentes, de manera que la oferta de servicios tratamos de consolidarla y mejorarla. Proyectos absolutamente nuevos no hay, pero eso no quiere decir que no puedan surgir.

-¿Qué necesita la Fundación Alvargonzález para mejorar?

-Nos falta espacio. Si hubiera que formular un desiderátum, creo que estamos a tope de nuestras posibilidades de crecimiento. Tenemos un archivo documental y una biblioteca importante ya, que cuenta con unos 5.000 volúmenes. Si queremos crecer en ese campo, tenemos serias limitaciones.