Hallan muerto a un hombre que dormía en un portal de Gijón

Un vecino entra en el portal de los números 42 y 44 de la Carretera Vizcaína. /José Simal Ordás
Un vecino entra en el portal de los números 42 y 44 de la Carretera Vizcaína. / José Simal Ordás

Un vecino encontró al fallecido, de mediana edad y usuario del Albergue Covadonga, cuando salía a llevar a sus hijas al colegio

Aida Collado
AIDA COLLADOGijón

Se había hecho notar. Varios vecinos y clientes de los bares de la carretera Vizcaína de Gijón vieron cómo un hombre de mediana edad avanzaba por la acera «a trompicones» y probaba suerte en todas las puertas que encontraba a su paso. Llevaba una gran bolsa blanca y mantenía el equilibrio con dificultad, pero, al final, encontró un sitio donde pasar la noche. Un lugar resguardado entre la verja del número 42 y la puerta que da acceso al edificio. Una escena cotidiana en el barrio gijonés de Laviada, si no fuera por su fatal desenlace. El hombre, de mediana edad y usuario del Albergue Covadonga y los servicios sociales de la ciudad, amaneció sin vida.

Le encontró un vecino cuando salía de casa para llevar a sus hijas al colegio. Le vio echado, «tapado por completo» e inmóvil, y le preguntó si se encontraba bien. El transeúnte no respondió ni dio signo alguno de vida, así que decidió llamar al 112. A los diez minutos, la Policía ya estaba allí y, tras intentar despertar al hombre, reclamó asistencia sanitaria. Nada se pudo hacer ya por salvarle.

Horas antes, recuerda este vecino, otro de los propietarios del edificio se había encontrado con él, en el mismo lugar, cuando se disponía a sacar al perro, a la una de la madrugada. Pero, entonces, el indigente sí respondió. Cuando le dijo que no podía quedarse allí, farfulló una rápida contestación y siguió durmiendo. En ese momento, no le dio mayor importancia al episodio.

La Policía no tardó en identificar el cadáver. Los responsables del Albergue Covadonga confirmaron la identidad del hombre, de mediana edad, que era un asiduo de los servicios que prestan a los transeúntes de la ciudad.

«Vemos de todo»

«Quieres ser solidario, hacerte cargo de la situación que viven, pero llega un momento en el que es insostenible», comentaba ayer el vecino que encontró al hombre fallecido. Sus ventanas dan a la calle Luarca y al solar que rodea al albergue. «Desde aquí, vemos todos los días de todo. Cuando llamas a la Policía, vienen. Pero hace falta una mayor presencia policial, para que actúe de forma disuasoria», reclama.

En los negocios de la zona ratifican la «sensación de inseguridad, de moverte con un ojo avizor y con miedo» con la que viven desde hace años. «Casi todos hemos sufrido algún altercado», lamentan.

Síguenos en:

 

Fotos

Vídeos