Issifu, de polizón a estudiante ejemplar en Gijón

Foto de familia con todos los premiados y nominados presentes en la gala celebrada en el Centro Municipal de Pumarín. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA
Foto de familia con todos los premiados y nominados presentes en la gala celebrada en el Centro Municipal de Pumarín. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA

Llegó a España hace dos años en un barco huyendo de la guerra en Mali y ayer recogió el premio educativo Eleuterio Quintanilla al esfuerzo personal

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

«Aprovechad al máximo cada oportunidad que os den. Quizás haya otros que no la tengan». Issifu Abusaidu habla con una clarividencia y una lógica impropias de un chico con apenas 18 años. Casi dos décadas en las que ha podido conocer los extremos más crudos y violentos de la vida para después disfrutar su versión más generosa. Un viaje emocional que comenzó en un pequeño pueblo al norte de Mali, donde residía junto a su madre y sus dos hermanos. El país africano se encontraba inmerso en una guerra civil que hizo que muchos niños fueran utilizados como soldados y conducidos hacia una muerte más que probable. Una suerte que hubiera corrido Issifu de no haberse embarcado como polizón en un barco con destino a Europa, por donde deambuló durante dos años hasta, tras muchos intentos, conseguir llegar a España en una patera.

«A partir de ahí mi vida cambió. Cuando vieron que era menor me llevaron a Vigo y después a Oviedo. Finalmente acabé en Gijón, donde me matricularon en varios cursos para que aprendiera un idioma totalmente desconocido para mí», contó ayer tras recibir el premio educativo Eleuterio Quintanilla al Esfuerzo Personal, el cual reconoce su esfuerzo tras haber conseguido aprobar la ESO pese a que, hasta que se matriculó en el instituto Calderón de la Barca, nunca había sido escolarizado. «He tenido que trabajar muy duro. No lo hubiera podido conseguir sin el apoyo de mis profesores y la confianza del director del centro», reconoció ayer ante un público que se movía entre la admiración y la emoción.

«Un estímulo para todos»

La historia de Issifu refleja perfectamente el esfuerzo y el sacrificio que reconocen estos premios, que en su undécima edición reunieron a los mejores alumnos de la ciudad en una gala marcada por la sonrisa y el orgullo de los padres. «Vuestra actitud y valores os convierten en un estímulo para todos», afirmó la concejala de Educación, Montserrat López, presidenta del jurado y encargada ayer de entregar atractivos premios como bicicletas, cámaras de acción o libros.

«No solo hay que destacar los grandes expedientes. Las historias de superación y esfuerzo de algunos estudiantes también merecen un premio», explicaron desde el jurado en referencia a la categoría de Esfuerzo Personal, donde la intervención de Issifu acaparó todas las miradas.

 

Fotos

Vídeos