Aula de Cultura de EL COMERCIO

«Gijón era tan puntero en 1900 que llegó a conocerse como el 'pequeño Londres'»

«Gijón era tan puntero en 1900 que llegó a conocerse como el 'pequeño Londres'»
Ramón Alvargonzález, en su despacho de Cimavilla. / C. SANTOS

El profesor guía este miércoles en el Museo Piñole una visita a la exposición de fotos del Gijón industrial del siglo pasado con el Aula de Cultura de EL COMERCIO

PABLO SUÁREZ GIJÓN.

Poca gente mejor que Ramón Alvargonzález para hablar sobre el desarrollo de la villa de Jovellanos. El director de la Fundación Alvargonzález y profesor de la Universidad de Oviedo ha dedicado más de media vida a sumergirse entre los archivos que revelan la realidad de aquel Gijón que comenzó a albergar industrias y despegó rumbo a la urbe que hoy en día conocemos. «Nada se explica sin aquellos años», reconoce Alvargonzález sobre una época, la del finales del siglo XIX y principios del XX, en la que ahora invita a sumergirse a golpe de instantáneas, algunas de ellas inéditas, que conforman el mejor reflejo de aquella villa de marineros que quiso ser ciudad.

-¿Qué es lo que se va a encontrar el visitante?

-Se encontrará con una exposición de fotografías de la ciudad de Gijón que datan entre los años de 1880 y 1920. Es la muestra de una serie de vistas de interiores y exteriores de fábricas, del puerto de El Musel, espacios públicos aparecidos en esa época y también locales de comercios, que también aparecen en ese mismo periodo.

-La etapa del despegue urbano de la ciudad.

-Sí. En ese momento salta de lo que es la ciudad del Antiguo Régimen a la ciudad contemporánea, basada en el crecimiento del puerto y la actividad industrial. El crecimiento contemporáneo de Gijón no se explica sin la industria. En aquella época, además, la actividad industrial estaba muy diversificada. Aparece una industria siderometalúrgica importante, astilleros, empresas dedicadas a las transformaciones metálicas. También comienza entonces un importante sector alimentario, dedicado a la fabricación de chocolates, panaderías industriales, elaboración de cervezas... En estos años aparece también la actividad textil, con empresas tan significativas como La Algodonera, en el barrio de La Calzada.

-¿Existía entonces una actividad más variada que la que hay ahora?

-Sin duda. En aquella época Gijón recogía todas las actividades industriales punteras de aquel momento.

-Es la ciudad-taller a la que usted muchas veces se ha referido.

-Exacto. En aquella época a Gijón también se la conocía como el pequeño Londres del norte de España. Otra particularidad es que en aquella época la mano de obra femenina era también muy importante, sobre todo en la industria textil y en la fábrica de tabacos de Cimavilla, que aparece en 1822. Todo ello explica el auge de la población urbana de Gijón y el crecimiento del plano de la ciudad.

-¿Sigue siendo aquella la base de la ciudad que hoy conocemos?

-Sí. La aparición de una serie de actividades nuevas, comerciales, de servicios y espacios públicos nuevos constituyeron el armazón del Gijón contemporáneo. Muchos de aquellos rasgos todavía siguen en pie a día de hoy. Hablamos de un momento clave, en el que la villa alcanza un estatus de ciudad que en la zona norte de España solo es equiparable al de Bilbao.

-¿Salvando el contexto, hay similitudes entre aquel cambio y el que ahora parece que están volviendo a experimentar las ciudades?

-La ciudad reciente puede calificarse con el término de post industrial. La irrupción de las nuevas tecnologías ha modificado los perfiles de muchas actividades económicas. Los parques científicos y tecnológicos deben ser los espacios industriales del futuro. Por otra parte, la sociedad actual se caracteriza por unos procesos de movilidad muy acentuados, tanto por razones de trabajo, como de ocio o comerciales. Eso provoca que la ciudad se extienda como una mancha en el territorio y que las fronteras entre lo rural y lo urbano se hayan difuminado considerablemente.

-Se está volviendo a la peatonalización de los núcleos urbanos. ¿Supone esto una vuelta a tiempos pasados, cuando las carreteras no cortaban las ciudades?

-No, es un modelo diferente. En los últimos treinta años la peatonalización se ha incluido de forma sistemática en los cascos históricos de las ciudades, en gran parte por las limitaciones que incluían estos espacios. Ese proceso tiende a difundirse o expansionarse hacia otras zonas de la ciudad como los ensanches, que coinciden con lo que son los centros funcionales de las ciudades. Todo lo que suponga facilitar la circulación de los peatones es positivo, teniendo en cuenta también los intereses y los servicios. En este sentido, lo normal sería habilitar ciertas franjas horarias para el abastecimiento. La tendencia a tratar de erradicar la circulación rodada en los centros urbanos es positiva.

-El cambio climático también se apunta como un factor que puede cambiar las ciudades. ¿Cree que llegará a corto plazo?

-No lo creo. Es un factor a considerar en el largo plazo. Efectivamente, será necesario que el planeamiento urbano adopte una serie de estrategias con el fin de paliar estos desafíos que se van a presentar en el futuro.

-Problemas como las inundaciones de los últimos días, que cada vez serán más frecuentes.

-Sí. En este sentido una de las causas que creo puede explicar el porqué estamos asistiendo a episodios como los vividos recientemente es el diseño y mantenimiento deficiente de los sistemas de alcantarillado. A ello hay que sumar la falta de limpieza de los cursos de agua, de los cauces fluviales. Se debería de actuar con más intensidad en estos dos frentes para limitar los efectos que estamos viendo estos días.

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