El heroico gijonés que aprendió a volar bajo el agua

Arriba, Viña con sus trofeos. Abajo, el gijonés en El Musel durante el campeonato de España de 2001. / A. GARCÍA / J. BILBAO

Pepe Viña, campeón del mundo de pesca submarina en 1994, salvó la vida el pasado domingo a otros dos buceadores en Florida

P. SUÁREZ GIJÓN.

Pepe Viña se retiró de la élite de la pesca submarina con 42 años. Lo hizo de forma voluntaria. Él dice que ya no era lo mismo. Quienes le conocen, aseguran que, directamente, se cansó de ganar. Un campeonato del mundo, otro de Europa-África, cuatro de España y diecisiete de Asturias sustentan la segunda versión. Es una pequeña muestra del palmarés de una leyenda, un gijonés que desde que con doce años se sumergiese en el Cantábrico en bañador y con el fusil de un amigo, no se ha separado de la mar, el medio donde más cómodo se siente. «Estar debajo del agua es otro mundo. Es como si volaras», afirma. Dos años después de aquella primer inmersión, con catorce, compró su primer neopreno. El resto es ya historia del deporte asturiano.

Criado en El Muselín y nieto de Ramón 'El buzo', ilustre trabajador de El Musel, Viña tuvo su primer contacto con la élite en 1987, en el campeonato de España celebrado en Mallorca. «Ahí fue donde me di cuenta de que tenía que ponerme las pilas. Había gente que bajaba veinte o veinticinco metros mientras yo lo hacía hasta doce como mucho», contó a EL COMERCIO en mayo del año pasado. Aquel campeonato le dio a Viña la decisión que necesitaba. Las condiciones las traía de casa.

Pocas especies se le han resistido al gijonés. En su haber destacan capturas como un atún de 44 kilos o un 'spanish mackerel' de 32 en aguas australianas. Tampoco hay apenas mares en los que Pepe Viña no haya disparado. «Alguno me queda. Indonesia, el Índico... También me gustaría pescar en Cuba», reconoce quien, tras una retirada en La Manga del Mar Menor (Murcia), que no fue tal, decidió regresar a sus orígenes y montar una tienda en Gijón, Cazasub, donde pone su experiencia al servicio de otros apasionados de la pesca submarina.

Precisamente, a través de ese negocio, que también funciona como agencia y organizadora de expediciones, llegó Viña la semana pasada a la costa de Florida. El plan era disfrutar de unos días de pesca en pleno Caribe. Sin embargo, el domingo, en lugar de sacar peces, Viña y su equipo salvaron la vida de otros dos buceadores a punto de ahogarse por la corriente. Lo que para cualquier otra persona sería la anécdota de su vida, para la leyenda gijonesa no es más que otra aventura que contar a sus amigos.