«Gracias a esta ciudad pude encontrar mi camino»

«Gracias a esta ciudad pude encontrar mi camino»
Juan Suárez-Lledó, en el atril durante la lectura de la homilía. / Juan Marín

Juan Suárez-Lledó ofició su primera misa solemne en la iglesia de San Pedro con motivo del día de Begoña

GUILLERMO TELLADO GIJÓN.

Como si fuera cosa del destino, Juan Suárez-Lledó Grande regresó ayer a la iglesia de San Pedro, donde fue bautizado hace casi 38 años por Jesús Robledo García, antiguo capellán del Hospital de Cabueñes, para oficiar su primera misa solemne. Todas las miradas iban dirigidas a él, a un altar en el que estuvo acompañado por el párroco, Javier Gómez, al que le agradeció su amabilidad y disponibilidad para dejarle una fecha y una hora «tan señaladas» para su primera «presentación en sociedad».

Durante la homilía, Suárez-Lledó, hijo del conocido médico Emilio Suárez-Lledó y licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra, desgranó recuerdos de toda una vida en una ciudad que, según dijo, «me ha ayudado a encontrar mi camino». La suya es una historia de fe que comenzó cerca de la iglesia de San Pedro gracias a sus padres, que le decían que iban a ver el sagrario para «ver al Señor». Entonces no comprendía bien aquellas palabras que terminaron siendo «la primera piedra para acercarme a Dios».

Y a este templo siguió acudiendo todos los domingos a misa, cuando era niño. También recordó al Opus Dei, por ayudarle junto a su familia y amigos «a ser quien soy ahora». Lejos quedan ya los días en los que «mi madre me preguntaba de qué color era la estola del cura y yo le decía 'no lo sé', o si sabía de qué había ido el Evangelio y le contestaba 'no lo recuerdo'», rememoraba entre risas.

Ahora ayuda recuperar la fe. «Es muy grato ver que alguien te pide que le confieses o a muchos jóvenes que creen gracias a lo que les dices».

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