«El grado de Bellas Artes amplía las posibilidades para nuestros alumnos»

El Centro de Arte y Creación Industrial, en primer término, y la Universidad Laboral, en cuyas instalaciones se plantea implantar el grado de Bellas Artes. /  DANIEL MORA
El Centro de Arte y Creación Industrial, en primer término, y la Universidad Laboral, en cuyas instalaciones se plantea implantar el grado de Bellas Artes. / DANIEL MORA

Profesores del ámbito artístico ven con buenos ojos los movimientos para implantar esta nueva titulación en el campus gijonés

D. BUSTOGIJÓN.

Aunque con prudencia, a la espera de que llegue a convertirse en una realidad, el grado de Bellas Artes en la Universidad de Oviedo se ve con buenos ojos en los distintos ámbitos educativos. Se considera «un aliciente» para los alumnos del Bachillerato Artístico y una oportunidad para aquellos que quieren orientar su carrera profesional, pero que se encuentran con dificultades para desplazarse a estudiar a otras regiones. El Instituto de la Universidad Laboral cuenta anualmente con 120 alumnos en la rama artística del Bachillerato. Su directora, Pilar Barrera, considera que contar con un grado de Bellas Artes permite «ampliar la oferta educativa para los alumnos que tenemos», ya que son muchos los que «tienen que marcharse» a Bilbao, Salamanca, Madrid o incluso Valencia para cursar estos estudios universitarios.

Barrera considera que es una buena iniciativa, aunque al mismo tiempo expresa sus dudas respecto a la cantidad de alumnos que, en la práctica, podrían demandar esta titulación: «Eso es difícil de calcular, porque no todos nuestros alumnos de Bachillerato se decantan por hacer Bellas Artes. Varios de ellos se van a la escuela de música, y otros optan por estudios vinculados a imagen y sonido». Pese a ello, valora que tener cerca esta carrera puede ser un aliciente para los jóvenes, que «pueden continuar viviendo en Gijón» durante su etapa universitaria. En el caso contrario, algunos «no se plantearían estudiar fuera porque supondría un desembolso económico importante para sus familias».

Nuevas tecnologías

Un aspecto que se antoja clave para competir con otras universidades a la hora de ofertar esta titulación pasaría por que la de la institución académica asturiana tuviese un contenido «innovador». Barrera es de las que, en la línea de lo que argumenta también el rectorado, defiende que «tendría que ser algo distinto para que pudiese atraer a alumnos. Si no, muchos se marcharían a Bilbao» o a otras ciudades en las que estos estudios están más asentados.

Un grado de Bellas Artes en el que estuvieran muy presentes las nuevas tecnologías, como es la idea sobre la que trabaja el equipo de la alcaldesa de Gijón, Ana González, puede ser la clave. «Vincularlo con la imagen y sonido, o incluso el cine y la edición de vídeo ayudaría», reconoce Pilar Barrera.

En la vecina Escuela de Arte Dramático de Gijón, su director, Joaquín Amores, acoge con cautela el proyecto y recuerda que «con el gobierno anterior, el grado de Bellas Artes se quedó en promesa». Con todo, confía en que, con la nueva consejera de Educación, «que conoce la escuela y es una mujer del ámbito cultural», puedan darse avances importantes.

El único inconveniente que ven tanto Amores como Barrera es el riesgo a que la defensa de los intereses localistas -Oviedo también aspira a la titulación- ralentice o termine por frenar su puesta en marcha. «Imagino que habrá pugna, pero eso ya son cuestiones políticas y estará por ver quién se lleva el gato al agua», comenta Barrera, a lo que Amores añade que «eso pasará, a la hora de elegir el sitio, habrá disputas entre ciudades».