«En aquel Grupo familiar nunca noté ningún rechazo por ser mujer»

Ángeles Zorrilla, Grupista Ejemplar./PALOMA UCHA
Ángeles Zorrilla, Grupista Ejemplar. / PALOMA UCHA

Prácticamente nació en el club, del que su padre fue presidente y donde Janel Cuesta la convenció para formar parte del primer equipo femenino

JOSÉ LUIS RUIZGIJÓN.

Ángeles Zorrilla (Gijón, 1949) recibirá el domingo 8 el premio Grupista ejemplar. Tiene el número de socia 155 y su marido, el 58. Para ella, la natación ha sido mucho más que un deporte.

-Es usted una de las pioneras de las mujeres en el Grupo.

-Cuando yo nací mi padre era el presidente del Grupo, Manuel Zorrilla. Él hizo deporte toda su vida y por lo tanto todos en casa hacíamos deporte. Mi hermana también nadaba, incluso hizo mejores marcas que las mías, lo que pasa es que yo empecé antes porque era la mayor. En aquella época en el Grupo no existían las mujeres. En su momento, el presidente decidió hacer una piscina. Solo había piscinas en el Santa Olaya, una en el mar, otra en el Club de Regatas, la del Cristo de Oviedo y la de Mieres, que era la única cubierta. No había más en Asturias. Cuando empecé tendría unos 9 o 10 años. Y el primer equipo femenino fue el de natación y lo formó Janel Cuesta, que era el entrenador y que luego fue presidente. Cuando me vio Janel, dijo que nadaba muy bien y me convenció para formar parte del primer equipo femenino, que fue el de natación.

«El premio me parece grande para mí. Yo creo que la gente me recuerda como la monitora de aquel momento»

-¿Y siguió estudiando?

-Sí, Empresariales. En verano daba cursillos de natación en el Grupo y con eso pude comprarme una moto para ir a todas partes. Pero seguí estudiando y luego trabajé de ello, y sigo haciéndolo. A la natación me dediqué como monitora hasta los 26 años. Y después hice cursos y me dediqué a la enseñanza, no a los entrenamientos. Porque lo que me gusta es la enseñanza.

-¿Ahora, qué relación tiene con la natación?

-Ninguna (risas). Ahora me baño en la piscina de mi casa. A nadar al Grupo voy muy poco. Voy a ayudar cuando el presidente me pide que lo haga, pero ya como veterana.

-¿Qué le parece el premio que le dan por sus valores personales y deportivos?

-Me parece grande para mí. Yo creo que la gente me recuerda como la monitora que había en aquel momento, que estábamos un entrenador y yo.

-¿Cómo ha visto la evolución del Grupo?

-Yo he vivido el Grupo viejo, aquel ambiente totalmente familiar. Y a veces me dicen 'tú viviste aquel rechazo por ser mujer'. Qué va, yo era muy pequeña y además el que no era tío mío, era primo y el que no, el padre de mi amiga. Me conocían todos porque mi padre iba todos los días y mi tío también fue presidente más tarde, Jesús Revuelta, como la calle de entrada. No noté rechazo ninguno.

-¿Qué es para usted la natación?

-Una satisfacción. La natación es formadora. Favorece el espíritu deportivo y como formas equipo, la convivencia, la sociabilidad, siempre estás con tus compañeros. Y te forma mentalmente, casi más que físicamente. Yo nadaba muy bien, pero no ganaba. Porque había otra en el equipo que era imbatible. Era Paquita Castro. Yo solo empecé a tener títulos cuando Paquita dejó de nadar. Me encantaba el agua. El que me enseñó los estilos y mejoró mi técnica fue Janel, era el mejor entrenador de aquella época.