«Guadalupe es el ejemplo de que Dios ha entregado el mundo a las mujeres»

José Carlos Martín de la Hoz, en el Ateneo Jovellanos. / C. SANTOS
José Carlos Martín de la Hoz, en el Ateneo Jovellanos. / C. SANTOS

El postulador de la causa de beatificación de la investigadora química Ortiz de Landázuri ofreció una conferencia en el Ateneo Jovellanos

MARLA NIETO GIJÓN.

El historiador y sacerdote pamplonés José Carlos Martín de la Hoz es, además, el postulador diocesano de la causa de beatificación y canonización de la madrileña Guadalupe Ortiz de Landázuri, licenciada en Ciencias Químicas en la que fue la Universidad Central de Madrid, iniciativa que tendrá lugar el próximo día 18 en la capital.

De la Hoz ofreció ayer la conferencia 'Una santa con química. Conversación sobre Guadalupe Ortiz de Landázuri', organizada por el Opus Dei en el Ateneo Jovellanos.

-¿Qué es lo que más destaca de Guadalupe?

-Varias cosas. Por un lado, que es un modelo a seguir y también una intercesora y por otro, que como profesora no era la típica que decía la asignatura y se iba, sino que se implicaba mucho con los alumnos, era una verdadera apasionada de la Química, muy entregada con sus alumnos. Pero es que, a pesar de todas las responsabilidades que tenía, jamás perdía su sonrisa y su buen humor.

-Se trataba, a tenor de sus palabras, de una persona con imán, una líder. ¿Hay perfiles así en la actualidad?

-Por supuesto. Hay gente muy santa en la sociedad, pero a veces no somos capaces de verlos. Hoy en día hay mujeres muy auténticas y eso es lo que la sociedad reclama. Necesitamos ejemplos públicos. El Papa lleva tiempo diciendo que «necesitamos santos de la calle», es decir, cercanos. Ella fue y es un ejemplo de ello.

-¿Cómo una mujer en aquel entonces logra sobresalir como ella lo hizo?

-Tuvo la suerte de recibir aportaciones muy dispares de su familia. Su padre era militar y educó a Guadalupe del mismo modo que a sus otros tres hermanos, sin distinción, lo cual hizo de ella una mujer muy valiente. Él siempre la lanzaba para adelante. Sin embargo, su madre era una mujer muy delicada y atenta. Gustaba mucho de ella que no solía angustiarse si algo le salía mal y que siempre sabía reconocer sus errores. También su énfasis por ser capaz de comprender la sensibilidad de las personas.

-A partir de ahora, ¿aparecerá Guadalupe en los libros como una de las mujeres que influyó en la Historia?

-Estamos ya empezando a divulgar y a extender la pasión de Guadalupe. Hemos publicado libros, biografías, semblanzas... Gracias a internet podemos darla a conocer a través de imágenes y sonidos. Hemos hecho un libro sobre ella para niños con dibujos. Y, además, una profesora de Historia Contemporánea, Mercedes Montero, se ha interesado mucho por su figura y ha escrito el libro 'En vanguardia' sobre ella. Hay muchas mujeres que han hecho grandes cosas y no se las conoce. Guadalupe es uno de los ejemplos de que Dios ha entregado el mundo a las mujeres.

-¿Qué haría ella si viviese ahora, en un mundo donde la mujer se ha emancipado?

-Para ella la felicidad era la íntima convicción de hacer lo que Dios le pidiese. De ahí salía su sonrisa. Por ello, si viviese ahora, haría lo mismo: escuchar el querer de Dios y guiarse de él. Además, animaría a las demás mujeres a orar y seguiría amando a las personas del mismo modo que lo hacía entonces.

-¿A quién le recuerda?

-A mi madre. Personas que, tras la guerra, reconstruyeron el país a base de ayudar a Dios.

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