«Mi hijo tendrá que esperar un año para recibir atención especializada»

Carmen de la Rosa y Laura Martínez, madre de un niño en espera para atención temprana. /  ARNALDO GARCÍA
Carmen de la Rosa y Laura Martínez, madre de un niño en espera para atención temprana. / ARNALDO GARCÍA

Laura Martínez tiene un niño de dos años con autismo diagnosticado en agosto, pero no entrará en el programa de Adansi hasta septiembre

CH. TUYA GIJÓN.

El 2 de julio de 2018 acudió tranquila a la revisión de los 18 meses de su bebé. Iba feliz, su hijo no daba problemas y, además, estaba embarazada de nuevo. Solo llevaba apuntado consultar a la pediatra por gestos de Matías que no le encajaban. «Se enfadaba en sitios con mucha gente», recuerda. Y la pediatra, al escucharla, «me hizo varias preguntas». Con sus respuestas, la derivó a atención temprana.

Laura Martínez no lo identificó en ese momento, pero la médica le hizo el test M-Chat. El que desde hace unos años utiliza la sanidad pública asturiana, tras solicitud de Adansi, para identificar signos del Trastorno de Espectro Autista (TEA). Son 23 preguntas sobre el comportamiento del bebé que tiene seis respuestas negativas especialmente críticas: ¿Muestra interés por otros niños? ¿Utiliza alguna vez el dedo índice para señalar mostrando interés en algo? ¿Le acerca alguna vez objetos para enseñárselos? ¿Le imita? ¿Responde cuando le llaman por su nombre? Y, si usted señala un juguete al otro lado de la habitación, ¿su hijo lo mira?

«Estamos desatendidos»

«Cuando me dieron el diagnóstico me llevé tal susto que tuve riesgo de parto prematuro»

YMatías no hacía nada de eso. Por eso, el 28 de agosto, cuando la recibió la psicóloga a la que la habían derivado, el diagnóstico fue autismo. «Me dijo ella que si ya me lo esperaba. Le dije que no, que solo fui a consultar por unas rabietas». Sin demasiada información oficial, «nos hablaron de autismo, de TEA, de iniciar atención temprana y de ponernos en lista de espera para Adansi», Laura Martínez entró en un mundo «del que no sabía nada». Consultó en internet, «y me vine abajo. Tuve contracciones. Sufrí riesgo de parto prematuro en la semana 28».

Pero se repuso. Y busca la fórmula para ayudar a su hijo. «Si bien nos enviaron muy rápido a atención temprana, empezamos en septiembre. Lo cierto es que la demora para Adansi, que ofrece la atención especializada, supera el año». La presidenta de la entidad, Carmen de la Rosa, se lo confirma. «Tenemos cien casos a la espera: nuestra unidad solo tiene horario concertadas con el Principado para dieciocho menores de tres años». Sin ampliación, Matías deberá esperar «como mínimo hasta septiembre, cuando debería recibir tres sesiones, como mínimo a la semana», lamenta De la Rosa.

Algo que ahora no ocurre. «En atención temprana el logopeda tuvo un accidente, la psicomotrista se jubiló...»; una cascada de incidentes que la lleva a decir que «Matías está desatendido y nosotros más». Sin quitar los ojos de su primogénito, mira también a Noé. De momento, sin diagnóstico. Entrará él en el programa de atención precoz de Adansi. «Tendrá él atención antes que Matías», apunta Laura Martínez. «No lo dudes», corrobora De la Rosa.