«Mi hijo no puede llegar a su aula debido a un problema de movilidad»

Marco Martínez, ayer con su padre, en el parque Teodoro Cuesta. / DAMIÁN ARIENZA
Marco Martínez, ayer con su padre, en el parque Teodoro Cuesta. / DAMIÁN ARIENZA

Marco Martínez sufre una inflamación de los nervios que le impide subir las escaleras del Martínez Torner. El colegio no da solución a los padres

JOSÉ LUIS RUIZ GIJÓN.

Desde que le dieron el alta el 10 de mayo, Marco Martínez, de siete años, no ha podido volver a clase con sus compañeros. «Debido a una inflamación de los nervios, ha perdido fuerza sobre todo en las extremidades y no puede subir las escaleras hasta su clase, que se encuentra en el primer piso», explica su padre Óscar Martínez.

El colegio Eduardo Martínez Torner, en La Calzada, no cuenta con ascensor y el aula de segundo curso de primaria se encuentra en el primer piso. «Hemos hablado con ellos y no nos dan una solución, lo único que proponen es que vayamos sus padres a subirlo y a bajarlo. Claro y cuando tenga que ir al baño también», relata. El colegio asegura que no dispone de medios para habilitar ningún remedio para Marco.

«Lo lógico nos parece que sería mover el aula a la planta baja, pero nos dicen desde el centro que para eso tiene que dar permiso la Consejería de Educación», afirma Martínez. Precisamente, este mismo colegio se vio envuelto en una polémica similar en julio del pasado año, cuando un alumno con síndrome de Down no podía acudir a clase. Entonces se dotó al centro con un auxiliar que actualmente atiende a dos niños. «La ratio de atención de un auxiliar es de siete u ocho, así que sería perfectamente posible que se ocupara de Marco. No entendemos por qué no quieren». Además, el centro no dispone de ascensor todavía, «aunque creo que desde el próximo año va a ser obligatorio, pero nos ha pillado justo en mal momento», se lamenta el padre.

Marco Martínez ingresó en el Hospital de Cabueñes el 24 de abril tras caerse y sentir que no tenía fuerzas en las piernas para mantenerse de pie. «Surgió de repente, a raíz de un proceso gripal que sufrió», recuerda su progenitor. Los médicos le diagnosticaron una enfermedad autoinmune y actualmente se encuentra a la espera de una serie de pruebas que le realizarán en un plazo de tres meses. «Después nos dirán lo que se puede recuperar. Veremos si puede ser el 60, 80 o incluso el 100% de la movilidad».

«Tengo ganas de ir al cole»

Cuando el 10 de mayo le dieron el alta, sus padres comunicaron al colegio que no podría subir las escaleras hasta el aula y al no ofrecerles ninguna opción se encuentra en casa. «Tengo ganas de ir al cole y ver a mis amigos», exclama Marco con una sonrisa. «Nosotros lo que queremos es que pueda volver a clase, en la primera planta o en la planta baja, aunque no pueda estar todas las horas. Por lo menos, que acuda tres o cuatro, las que aguante. Ya no queda casi nada de curso porque aunque oficialmente termina el día 20, en realidad desde más o menos el 10 ya no hay clases normales», plantea su padre.

Sus padres esperan además que estos días en los que no ha podido ir a clase no supongan un problema para pasar de curso. De momento el colegio ha citado a los padres de Marco el martes para una reunión en la que no saben qué se van a encontrar. «Espero que nos ofrezcan una solución porque el tiempo se nos echa encima y ya no hay margen para enredarnos con trámites burocráticos. Mientras tanto solo podemos esperar y procurar que todo el mundo conozca la problemática de Marco. Estoy seguro que es la de otros muchos niños cuando se rompen una pierna o cualquier accidente y los centros educativos no cuentan con la infraestructura más básica en el pleno siglo XXI», reflexiona Óscar.