Historias ilustradas en timbre

Sello de Jovellanos, a la izquierda, que se expone en la exposición. / CAROLINA SANTOS
Sello de Jovellanos, a la izquierda, que se expone en la exposición. / CAROLINA SANTOS

Un sello de Jovellanos emitido en 1935 guía una exposición en la Escuela de Comercio | La muestra rescata la filatelia jovellanista en el 275 aniversario del nacimiento del prócer

JOSÉ LUIS RUIZGIJÓN.

Este año, como cada 6 de agosto, se celebra el regreso de Jovellanos a Gijón en 1811 tras su cautiverio en el castillo mallorquín de Bellver y pasar tres años entre Madrid, Guadalajara y Cádiz. La exposición 'Historia de un sello republicano: Jovellanos', que se puede visitar desde ayer en la Escuela de Comercio hasta el 14 de agosto, conmemorará también el día de su regreso con un acto público.

En él participarán el concejal de Cultura, Alberto Ferrao, junto a Ignacio García-Arango y Cienfuegos-Jovellanos, descendiente de Xoxefa, la hermana mayor del prócer, y presidente del Foro Jovellanos; en representación del Instituto Jovellanos estará Manuel Santiago y en nombre de la asociación de Antiguos Alumnos, Hilario Mañanes.

Se cumplen además los 225 años de la fundación del Instituto de Náutica y Mineralogía y los 275 del nacimiento de Gaspar Melchor de Jovellanos. Y sobre esas bases gira la exposición sobre el sello que en 1935 editó la República con el rostro del ilustrado. «Jovellanos es el único político que ha tenido sellos en la República, durante el franquismo y en la democracia», explicó Luis Rollán, presidente del grupo filatélico El Texu y organizador de la exposición. Fuera de la política solo lo lograron Lope de Vega y Santiago Ramón y Cajal.

En el vestíbulo de la primera planta de la Escuela de Comercio se pueden descubrir varias colecciones que estudian el contexto que rodeó la emisión del sello y las variaciones que sobre el mismo se fueron haciendo. La primera de ellas, propiedad del asturiano Germán Baschwitz, analiza el periodo que va desde 1935, cuando se emitió, hasta 1939. La segunda abarca toda la historia de la filatelia Jovellanista y es propiedad de Eugenio Herrero.

Entre las curiosidades que recoge esta última, está el bisecado diagonal. Una práctica no permitida por Correos, aunque aceptada durante un tiempo, que consistía en partir un sello por la mitad, en diagonal, para utilizar solo la mitad de su valor. En este caso, el sello de Jovellanos tenía un valor facial de 30 céntimos de peseta, que era el coste de una carta normal interurbana. Cuando en 1937 la tarifa subió a 45 céntimos, se convirtió en costumbre sumar esos 15 céntimos con medio sello.

Los sellos en tiempos convulsos también sirvieron como moneda. Durante la guerra, en el lado republicano retiraron de la circulación las monedas para fundirlas y poder fabricar armas. Al quedar solo billetes, se emitieron una serie de cartones circulares con el escudo de la República en un lado y en el otro se pegaba un sello, cuyo valor era aceptado como moneda de cambio. La época de la guerra generó multitud de sellos, cartas y matasellados que han terminado siendo objeto de culto. Además, la exposición cuenta con otras dos colecciones filatélicas: 'La historia postal del Principado. 1716 - 1869', de Salvador Martín 'Antolín', y 'Papel timbrado 1795-1817', de Roberto Arroni, que recorre los reinados de Carlos IV, José Bonaparte y Fernando VII.

Correos también aporta su granito de arena con un matasellos conmemorativo que usará el mismo día 6 desde las doce de la mañana en la exposición. En él se podrá ver una imagen de Jovellanos y el primitivo edificio frente a su casa natal, que fue la primera sede del Instituto Jovellanos. Los organizadores han emitido un sello personalizado que reproduce el sello original de 1935 con la marca prefilatélica de Gijón. Se han impreso 500 y se podrán ver en la exposición.