El Hogar de San José urge empleo para una treintena de jóvenes

Los más pequeños, en los juegos infantiles. / PALOMA UCHA
Los más pequeños, en los juegos infantiles. / PALOMA UCHA

«Necesitamos contratos para el grupo de nuestro plan de acompañamiento tras cumplir los 18 años», explica el director del centro, Rafael Piñera

CHELO TUYA GIJÓN.

Tenía siete años cuando su padre murió. En la Asturias de hace 60 años, además del desgarro sentimental, el fallecimiento del progenitor suponía, para muchas familias, la ruina. Reconoce que su madre tuvo que optar «con el alma hecha jirones» por dejarle a él interno en el Hogar de San José. Ayer, Hernán Piniella hizo que muchos vertieran las mismas lágrimas que él confesó haber derramado en su infancia «sobre una roca cerca de Duro Felguera», a la que iba «a llorar mis soledades».

Su monólogo protagonizó la fiesta de la Fundación Hogar de San José. El suyo y el de su alter ego actual, un menor a punto de cumplir los 18 años que vive bajo la tutela de la entidad y que, como Piniella, reconoce que de ella «salimos perfectamente preparados y capacitados laboralmente para abrirnos paso en la vida».

Una realidad que conoce bien el director de la entidad, Rafael Piñera. Asegura él que, ahora mismo, «necesitamos el apoyo empresarial para la inserción laboral». Un apoyo que permitió, el año pasado, la contratación de quince jóvenes, «pero tenemos una treintena en el programa de acompañamiento», el que cubre a los que cumplen 18 años y quedan sin la tutela del Principado. En el Hogar de San José viven ahora «46 chicos y chicas de diferentes edades y en diferentes unidades». Todos participaron en la fiesta a la que acudieron la consejera de Servicios y Derechos Sociales, Pilar Varela, y la concejala Eva Illán.

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