Alejandro Mieres, un faro perpetuo para El Humedal

Alejandro Mieres, un faro perpetuo para El Humedal
Iris, Enol y Yoel descubren la placa en honor a Mieres. / JOAQUÍN PAÑEDA

La ciudad homenajea al artista con una placa junto a su popular 'Cubo' nueve meses después de su fallecimiento

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Residía al lado de su obra y le gustaba acercarse a contemplar cómo los gijoneses la vivían. Parejas jóvenes robándose los primeros besos, niños de la edad de su bisnieto aprendiendo a jugar, viajeros camino de los Alsas... Era el cuadro que seguramente observaba Alejandro Mieres Bustillo desde el banco donde se sentaba a leer el periódico y fumar tabaco rubio, con los blancos cabellos protegidos por su sempiterna boina. Hace ocho meses que a la plaza del Humedal le faltan sus paseos. Pero desde ayer esos niños, jóvenes y viajeros compartirán escenario con el tributo al artista en un lugar que, desde que instaló su 'Cubo' hace veintitrés años, de alguna forma le pertenece.

Al descubrimiento del monolito conmemorativo instalado en su recuerdo acudieron decenas de los amigos que cultivó desde su llegada a Asturias en 1960. También su extensa familia. Más allá de su legado artístico, Mieres tuvo con su querida Rosa -fallecida en 2015- siete hijos: Federico, Lourdes, Iskander, Rosa, Juan, Marina y Manolo. Lo adoraban sus cuatro nietos; Álex, Iris, Helena y Diana, y sus dos bisnietos, Enol y Yoel, quienes fueron los encargados de destapar la bandera gijonesa que cubría la placa. Bajo su busto, un haiku condensa el pensamiento de Mieres. «El arte es un antiguo diálogo que el hombre establece; entre el tiempo, su tiempo y todo el tiempo; la eternidad. Sirve el artista como herramienta y sus obras objetivan la historia; todos los tiempos», reza el metal.

Un ictus se lo llevó en febrero, con 90 años, pero su obra sigue viva en la ciudad que lo acogió, en el faro que mira al mar desde el edificio Bankunión, El Humedal o la muestra que le dedica la Casa Natal de Jovellanos. La eternidad de Mieres está también inscrita en quienes lo conocieron, que aún tratan de asimilar la pérdida de un hombre que cultivó la escultura, la pintura y el dibujo; apasionado por la enseñanza que ejercía como catedrático de Dibujo en el Instituto Jovellanos y que en los últimos años se dedicó también a la poesía. Iris, quien vivió con él hasta los 13 años y lo tuvo como «más que un abuelo, una auténtica figura paterna», aún tiene que corregirse cuando piensa en acercarse a visitarlo. Fue ella quien envió una petición al Ayuntamiento para que tuviera su propio rincón en la memoria de la ciudad. «Este homenaje es muy importante para nosotros. Queríamos tener un sitio donde poder recordarle», indica. Pues Mieres, que no era creyente, era poco amigo de cementerios.

«No fue el típico padre que tiene todo el mundo». Marina reconoce que durante su infancia, la peculiaridad de sus padres artistas le hacía sentirse «un poco rara» en comparación a sus amigas. «En casa se vivía un mundo muy diferente y me daba la impresión de ser un poco bicho raro», confiesa. Pero cuando fue creciendo se dio cuenta del privilegio que suponía haber sido criada por Alejandro Mieres y Rosa Velilla. «Mi padre era moderno, muy adelantado a su tiempo, atípico hasta en la manera de vestir. Pero a la vez, de alguna manera, estricto. Siempre insistió en que estudiásemos», rememora.

Maestro con mayúsculas

A sus discípulos, que no alumnos, les enseñó la luz. La misma que, como señaló la alcaldesa, Carmen Moriyón, «acompaña a todos los gijoneses y visitantes a través del 'Cubo'». «Su obra, reconocida y disfrutada por todos nosotros, es guía para que las generaciones presentes de artistas puedan seguir el camino del arte de nuestro tiempo de la mano de un maestro con mayúsculas»», leyó, y pidió «que Alejandro Mieres nos siga iluminando muchos más años desde este rincón».

Acompañaron a la familia artistas de la talla de Fernando Alba, Bernardo Sanjurjo, José Paredes o Mabel Lavandera; el rector de la Universidad de Oviedo, Santiago Gutiérrez Granda; el viceconsejero de Cultura del Principado, Vicente Domínguez; el presidente de la SIBI, Marcelo Palacios; el exalcalde de Oviedo, Antonio Masip; concejales y allegados.

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