Cabueñes reforzará la plantilla hasta fin de año para hacer frente a la presión asistencial

Personal sanitario en el área de urgencias del Hospital de Cabueñes. / JORGE PETEIRO
Personal sanitario en el área de urgencias del Hospital de Cabueñes. / JORGE PETEIRO

El centro llegó a tener 58 camas supletorias ante el aumento de actividad quirúrgica para cumplir con el decreto de tiempos máximos

EUGENIA GARCÍAGIJÓN.

Cabueñes reforzará su plantilla temporal con más de veinte profesionales para atajar la presión asistencial y el aumento de actividad quirúrgica que provocó la entrada en vigor del decreto de tiempos máximos, que obliga al hospital a operar y dar citas en consultas y pruebas diagnósticas de forma más diligente. El hospital incorporará diez enfermeros, diez auxiliares de enfermería y un número de celadores aún por determinar para reforzar las áreas que lo necesiten. Según pudo saber EL COMERCIO, este personal se mantendrá en activo hasta Navidad.

El Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) ya ha comenzado a hacer las llamadas pertinentes para que el personal de la bolsa de empleo se incorpore cuanto antes. Por su parte, el consejo de dirección de Cabueñes mantuvo ayer una reunión para aprobar el gasto necesario para realizar estas contrataciones extraordinarias.

La decisión se precipitó la pasada semana, cuando la Junta de Personal del centro hospitalario trasladó tanto a la gerencia como a la dirección la situación de «sobrecarga de trabajo y saturación» que sufre Cabueñes. Tal es el incremento de la presión asistencial que llegó a haber 30 camas 'S' o supletorias, lo que supone ubicar a un tercer enfermo en habitaciones preparadas para solo dos, y otras 28 en habitaciones individuales fueron reconvertidas en dobles. El pasado viernes, cuando la presidenta de la Junta de Personal Mayte Puertas se reunió de manera urgente con los responsables del centro, había todavía 14 habitaciones triples y otras 26 individuales/dobles a pesar de que se aceleraron las altas médicas, lo que suele dar un respiro temporal a Cabueñes. El aumento de la ocupación de las habitaciones «complica el trabajo de la plantilla para que pueda prestar una atención de calidad», alertan desde el sindicato de Enfermería (Satse). Ayer aún había una habitación triple y catorce individuales reconvertidas en dobles.

La situación en el hospital empeoró notablemente desde que el pasado 31 de mayo cesaran los refuerzos anteriores, entre ellos ocho enfermeras, y un número similar de auxiliares de enfermería y celadores contratados a principios de año para atajar la presión asistencial por la gripe y renovados posteriormente. «En su momento, esos contratos de refuerzo se consiguieron con la presión de los representantes de los trabajadores, al defender que necesitábamos más personal para poder desempeñar nuestro trabajo en unas condiciones razonables», reivindican desde el sindicato.

Este segundo toque de atención de la Junta de Personal traerá como consecuencia un nuevo refuerzo de la plantilla. Los diez enfermeros, diez auxiliares de enfermería y celadores que se incorporen tendrán contrato, al menos, durante seis meses, por lo que se alargaría hasta Navidad. Además de mejorar la atención en determinadas unidades -cirugía, traumatología, medicina interna, aparato digestivo, neurología, urgencias y UCI son las más saturadas-, si el hospital tiene poca ocupación este soporte extra podría servir, apuntó Mayte Puertas, para dar al personal los días de descanso generados como consecuencia de la reducción de jornada laboral a 35 horas. «Es una muy buena noticia dada la situación de colapso en la que se encuentra Cabueñes», valoró.

En invierno suelen ser los picos de gripe los que obligan a echar mano de las camas supletorias. De hecho, en enero llegó a haber 64 camas extra: 41 supletorias y otras 23 dobles. Pero, ¿qué explica que recién comenzado junio continúe esta situación? Habitualmente durante este mes se reduce la actividad quirúrgica, por lo que el aumento puntual del personal no suele ser tan urgente, a pesar de que el sindicato de enfermería asegura que la plantilla del centro está «muy ajustada» durante todo el año. A ello se suma la «escasa dotación de la plantilla volante», es decir, el personal contratado para acudir a las diferentes unidades o servicios en los momentos en que es necesario. «Si esta plantilla estuviera bien provista habría mayor estabilidad», lamentan. La demanda de más enfermeras en las diferentes unidades es un reclamo persistente realizado por los distintos sindicatos en este hospital.

Si la situación es especialmente acuciante a las puertas del verano es porque realmente no se ha reducido la actividad quirúrgica, al contrario de lo que ocurre normalmente en esta época del año. El motivo es el decreto de tiempos máximos de listas de espera que entró en vigor el pasado 8 de noviembre y que compromete a la administración sanitaria a que las intervenciones de cirugía cardiaca valvular, cirugía cardiaca coronaria, cataratas, prótesis de cadera, prótesis de rodilla e histerectomías se realicen en un plazo máximo de seis meses. Por tanto, obliga a continuar la actividad quirúrgica a un ritmo suficiente como para cumplir con esos plazos, incluso en verano, cuando el Sespa suele ordenar el cierre de plantas... y también quirófanos. Ahora mismo, el hospital está apretando el acelerador para cumplir con las cirugías pendientes y evitar las demoras que castiga el decreto.

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1.657 pacientes en espera

Según los últimos datos del Sespa correspondientes a abril, el número de pacientes en espera estructural para una intervención ascendía a 1.657. Nueve de ellos superaban los tres meses de espera máxima que estipula el decreto. Cinco estaban pendientes de una prótesis de cadera y otros cuatro esperaban la cirugía de prótesis de rodilla. Por otro lado, la demora media para operarse era de 91,92 días. Durante abril, la lista de espera se redujo notablemente respecto al mes de diciembre, cuando había 4.396 personas pendientes de ser intervenidas. Por contra, aumentó el tiempo de demora, que entonces se situaba en 77 días.

Cabueñes está pendiente de ver cómo evoluciona la presión asistencial para decidir si cierra camas durante los meses de verano. La previsión es inhabillitar un total de 58 camas: 30 en la séptima planta impar donde se sitúa medicina interna y otras 28 en la segunda par, donde están los servicios de ginecología, oncología y hematología.