El hospital diseña e imprime en 3D un dispositivo para operar tumores de recto

El dispositivo, diseñado e impreso en 3D. / E. C.
El dispositivo, diseñado e impreso en 3D. / E. C.

El cirujano José Ignacio Rodríguez realiza, en colaboración con la Politécnica, el primer ensayo clínico de estas características en España

EUGENIA GARCÍAGIJÓN.

El primer ensayo clínico que estudia el uso de un dispositivo diseñado e impreso en 3D en pacientes con tumores de recto se hizo en el Hospital de Cabueñes. No solo eso, sino que además ha sido premiado por la Sociedad Española de Cirugía Laparoscópica y Robótica en su congreso nacional celebrado el pasado martes.

El dispositivo nace de la colaboración entre el área de Mecánica de la Escuela Politécnica de Ingeniería y el área de cirugía del centro hospitalario, un fructífero ejemplo de cooperación entre dos de los agentes más relevantes de la Milla del Conocimiento. El vínculo comenzó hará cinco años, cuando el cirujano José Ignacio Rodríguez y los profesores José Manuel Sierra y Marta Villazón empezaron a trabajar en las aplicaciones de la impresión 3D en la cirugía laparoscópica.

Diseñaron e imprimieron un dispositivo similar a una pinza que permite separar por medios mecánicos la pared del recto para acceder a él desde el ano sin necesidad de insuflar CO2 en el intestino, como se hace habitualmente en este tipo de intervenciones por laparoscopia para 'inflar' la zona y permitir mejor visualización. La técnica facilita la extracción de pólipos o tumores. El gas, además de causar posibles molestias en el paciente, tiene aparejada la dificultad de mantener una presión constante, sin oscilaciones que impidan la visión durante la operación. Asimismo, obliga a utilizar anestesia general.

El servicio de cirugía intervino con esta técnica a seis pacientes, cuatro mujeres y dos hombres, con una media de edad de 77 años. Ninguno de los enfermos sufrió complicaciones graves y no fue necesario realizar ningún reingreso. La estancia media en el hospital de estos pacientes fue de 2,28 días.

El caso es que el uso de este dispositivo minimiza los riesgos sobre el enfermo. Además, la cirugía se realiza en menos tiempo y la recuperación es más rápida. Al realizarse sin neumorrecto (inyección de CO2) la intervención se puede llevar a cabo con sedación local. Otra ventaja es que el aparato es de bajo coste y en el futuro podría incluso personalizarse.