El Hospital de Jove emplea ondas de choque para tratar la disfunción eréctil

El doctor Andrés Santiago, responsable del servicio de Urología, junto a la máquina de ondas. /  A. FLÓREZ
El doctor Andrés Santiago, responsable del servicio de Urología, junto a la máquina de ondas. / A. FLÓREZ

Es el primer servicio público de Urología de la región con el tratamiento «poco invasivo», que se emplea también para cálculos renales

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Es una alternativa indolora, sencilla y eficaz a la prótesis de pene para los pacientes que sufren de impotencia y ya han probado, sin éxito, fármacos como la Viagra o las prostaglandinas, unas inyecciones que se aplican en el pene y con las que se logra una erección de una hora. La unidad de Urología del Hospital de Jove es el primer servicio público de Asturias en incorporar las ondas de choque para tratar la disfunción eréctil de origen vascular.

Aplicadas sobre la superficie del pene y el suelo pélvico, «las ondas de choque de baja energía estimulan el crecimiento de los vasos sanguíneos», explica el doctor Andrés Santiago, responsable de Urología. Este procedimiento se utiliza para tratar a los «malos respondedores al tratamiento farmacológico, cuya única alternativa sería el implante de prótesis peneana». Los quince pacientes de Jove que de momento han probado el tratamiento, que consta de entre siete y ocho sesiones, «ya están experimentando mejoras». La técnica «también tiene aplicación en la enfermedad de La Peyronie, que provoca la curvatura del pene por una placa de fibrosis. «En estos casos, la onda produce microfracturas en las pequeñas calcificaciones que pueda haber en la placa y estimula los vasos para regenerar el tejido elástico del cuerpo cavernoso», indica el especialista.

Piedras en el riñón

Además, el Hospital de Jove ha incorporado un litotriptor, una máquina fundamentada en la misma tecnología que se utiliza para tratar piedras en el riñón de forma ambulatoria y de la que hasta ahora solo disponía el HUCA. «En una media de 1,4 sesiones conseguimos que el paciente expulse el cálculo en pequeños fragmentos, por lo que los dolorosos cólicos nefríticos se podrán tratar en apenas dos días», celebra Santiago.

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