La hostelería que cambió hasta la pauta de la ciudad
El colaborador de EL COMERCIO Rafael Suárez-Muñiz presenta el miércoles en el Club de Regatas el libro que condensa un siglo de bares, cafés y restaurantes
El nuevo libro de Rafael Suárez-Muñiz, 'La hostelería de Gijón (1880-1980)', es fruto de una investigación de diez años que empezó con la tesis doctoral en 2015. El geógrafo urbanista y colaborador de EL COMERCIO ha documentado en 180 páginas casi 200 negocios hosteleros que también ha ordenado cronológicamente y por zonas geográficas. «Es un atlas muy completo», cuenta. Lo presentará el miércoles 19, a las siete de la tarde, en el Club de Regatas de Santa Catalina, con acceso libre para todos los públicos.
El autor ha estructurado su trabajo en cinco capítulos: uno dedicado a la hostelería del siglo XIX, otro a negocios singulares a caballo entre el XIX y el XX y los siguientes a establecimientos clave en tres fechas, de 1900 a 1936, de 1936 a 1960 y de 1960 a 1980. A lo largo del libro «vemos cómo la hostelería cambió el paradigma de la propia sociedad y se fue acoplando a la coyuntura social, política y económica e incluso a las modas», explica Suárez-Muñiz.
En 'La hostelería de Gijón (1880-1980)' hay bares, restaurantes, cafés, salas de baile, boîtes, tablaos flamencos de Cimavilla, merenderos periurbanos, sidrerías con canchas de llave... Y cada local lo analiza por su arquitectura, su distribución interior, su oferta gastronómica, los perfiles sociales de su clientela o los propietarios. También hay fotografías, muchas, hasta alcanzar las 250 imágenes.
Este particular e intenso siglo de la historia de Gijón comienza con la llegada de los primeros restaurantes tal y como los conocemos. «Eran afrancesados y curiosamente se alojaban en los hoteles», ahonda el autor, que también destaca en este periodo los cafés burgueses, con «presencia predominantemente masculina y limpiabotas a menudo». Enumera negocios ilustres como son el Dindurra, el San Miguel, el Oriental, el Príncipe, el Suizo, el Colón.
También merenderos
Empiezan a proliferar después «negocios singulares», como son algunos mercados dando servicio hostelero, como pasó «en el Jovellanos que estaba donde hoy es el Parchís y en el Mercado del Sur». Y los salones de té, que amplían las posibilidades de las confiterías «y donde era más habitual encontrar a las mujeres». Casa Rato; Fernando, en la plaza Mayor; La Playa, en su ubicación primigenia, o Camilo de Blas, en Begoña, son ejemplos. «A principios del siglo XX se produjo la consolidación de la hostelería en el casco histórico», explica, «y también es cuando esta empieza a popularizarse y democratizarse y a extenderse por todos los barrios de la ciudad». Más tarde llegaron los tablaos flamencos, los merenderos, los parques... Y emblemas tales como el Bellavista, Somió Park, Las Delicias, el Jardín, el Oasis. Un siglo de historia da para mucho.
Este libro, editado por el Ateneo Jovellanos y patrocinado por el Ayuntamiento de Gijón, es una edición especial de 300 ejemplares. Podrá adquirirse el miércoles en la presentación a un precio de 15 euros y, en caso de que aún queden ejemplares, se podrán adquirir en la sede del Ateneo Jovellanos.