La Fundación San Eutiquio y NH negocian convertir el colegio La Salle en hotel de lujo

Fachada principal del Colegio La Salle, de la Fundación San Eutiquio, en el barrio de Cimavilla. / JORGE PETEIRO
Fachada principal del Colegio La Salle, de la Fundación San Eutiquio, en el barrio de Cimavilla. / JORGE PETEIRO

El párroco de San Pedro no ve el proyecto con malos ojos. La cadena hotelera ya visitó el centro con valoración favorable

ANDRÉS PRESEDO GIJÓN.

Un hotel de cinco estrellas en Cimavilla. El sueño de potenciar el emblemático y tradicional barrio pesquero de la ciudad como el auténtico centro neurálgico de la actividad turística de Gijón podría estar más cerca de lo que podría suponerse. El elemento clave, la pieza a poner en marcha, es un hotel de cinco estrellas. ¿El lugar? El mismo solar que, en la actualidad y desde hace medio siglo, ocupa la Fundación San Eutiquio, que regentan los Hermanos de la Salle, en la falda del cerro de Santa Catalina y al costado mismo de las instalaciones del Real Club Astur de Regatas. El centro escolar trasladaría su actividad a otro punto de la ciudad, desde luego aún por determinar, y su vieja estructura actual sería la 'caja' que albergaría la futura instalación hotelera. Las piezas de los diferentes interlocutores con capacidad de decisión en esta operación ya están movidas y, por lo que parece, no hay inconvenientes insalvables para que llegue a buen término. A saber. El máximo responsable de la Fundación San Eutiquio y, a la vez, párroco de San Pedro, Javier Gómez Cuesta, ya ha sido informado de estos planes y encuentra la operación interesante para los fines que persigue la Fundación. El Ayuntamiento es conocedor de la iniciativa, que tiene como padre político al Partido Popular de Gijón.

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Por su parte, los Hermanos de la Salle no se muestran contrarios a salir de Cimavilla siempre que puedan disponer de otras instalaciones en la ciudad para continuar con su actual labor docente, sin olvidar que el inmueble que ocupan en la actualidad se ha quedado obsoleto y necesitaría una importante y costosa reforma para adecuarlo a los tiempos actuales. La última pieza, clave en todo ello, sería el interés de algún grupo hotelero en hacerse cargo de la gestión de la nueva instalación. En este sentido, varias cadenas están en el tema e, incluso, el máximo responsable de una de ellas, concretamente de NH, ya visitó el Colegio San Eutiquio y, planos en mano, vio más que viable su explotación hotelera para la máxima categoría. La idea se viene gestando desde el pasado verano con contactos personales con todas las partes implicadas, el primero de ellos con el párroco de San Pedro, Javier Gómez Cuesta, cuya opinión positiva, como es obvio, era fundamental para seguir adelante con el hipotético proyecto.

De hecho, hace pocos días, en una reunión de la comisión multidisciplinar que pretende aclarar los destinos del cercano edificio de la antigua Fábrica de Tabacos, la posibilidad de llevar este proyecto adelante fue puesta sobre la mesa, como un elemento más de dinamización del barrio de Cimavilla, aunque no se apuntaron más detalles sobre las negociaciones que pueden estar llevándose a cabo para conducirlo a buen fin. Incluso la asociación regional de hostelería Otea es conocedora de estos movimientos y apoya que puedan concluir de manera positiva, como impulso a las posibilidades turísticas de Gijón y su incidencia en todo el sector que rodea esta actividad.

La integridad del edificio de San Eutiquio no es la primera vez que sale a la palestra. Ya hace más de veinte años, con Vicente Álvarez Areces como alcalde de Gijón, un grupo de inversores plantearon su derribo para construir en el solar resultante unas viviendas unifamiliares adosadas, cuyo impacto visual desde el recuperado cerro de Santa Catalina fuera mucho menor que la actual estructura del centro escolar.

Aquella operación no fructificó, pero sí la idea de que era necesario, así se pensaba entonces, recuperar la vista de la ciudad desde la antigua instalación militar del cerro de Santa Catalina, previo pago, para el Ayuntamiento de Gijón en tiempos de José Manuel Palacio como alcalde.

Han pasado cinco lustros desde aquella frustrada operación y la estructura del edificio también nota, y mucho, el paso del tiempo. A modo de ejemplo, la comisión de festejos de Cimavilla, que disponía de unos amplios locales en los bajos para fabricar y guardar todos los elementos que forman parte de las fiestas del barrio pesquero todos los meses de setiembre, tuvo que abandonarlos este año porque ya no reunían las condiciones mínimas para cumplir con ese objetivo, un problema que incluso pone en solfa la posibilidad de celebrar las fiestas a finales del verano de este año. También, por 'edad' tendrá que pasar en breve la nueva 'ITV' de los edificios más antiguos de Gijón y existe en la Fundación San Eutiquio el fundado temor de que se vean obligados a afrontar importantes y cuantiosas obras para que el centro escolar pueda seguir operativo como hasta la fecha.

Javier Gómez Cuesta, perfecto conocedor de la situación, no descarta llegar a un acuerdo para el traslado del centro escolar aunque, como es lógico, la operación tiene una cierta complejidad. Las cadenas hoteleras hoy en día no suelen construir edificio sino que explotan los que se ponen a su servicio. Ponen su marca y su experiencia compartiendo los beneficios con constructores y, en este caso, con la Fundación San Eutiquio, que, según se ha puesto sobre la mesa, también sería partícipe pudiendo obtener fondos económicos para continuar con su labor social.

Ubicación excelente

El edificio tiene una importante volumetría con lo que la posibilidad de aprovechamiento para habitaciones y servicios no es obstáculo alguno. Una hipotética reforma tendría que ajustarse a las condiciones tanto del futuro Plan General de Ordenación como las más estrictas del barrio de Cimavilla, pero la ubicación se considera excelente, con vistas al cerro de Santa Catalina y a la mar, con posibilidad de aprovechar la parte superior, incluso las torres, como zona de esparcimiento de los futuros inquilinos, véase gimnasio, piscina, etcétera. Ideas aún no plasmadas en el papel, pero si 'in mente' de quienes pueden estar detrás de esta iniciativa empresarial.

El diputado regional del PP, Pedro Rueda, lleva meses moviendo piezas para tratar de cuadrar este puzle aprovechando su experiencia como antiguo gestor de un hotel de máxima categoría en Avilés, pero el Partido Popular pretende que este hotel de cinco estrellas en Cimavilla sea un proyecto de ciudad. Los primeros pasos están dados y los intereses parecen coincidir. De ser así, Cimavilla tomaría el relevo de la Universidad Laboral cuyo hotel de cinco estrellas se quedó en el papel y en una habitación tipo para la foto política.