«Voy a mi huerta de Fontaciera todos los días, me crié en la tierra y eso tira mucho»

«Voy a mi huerta de Fontaciera todos los días, me crié en la tierra y eso tira mucho»
Marisol Alonso (centro), junto a la edil Ana Braña, familiares y mujeres de la asociación vecinal. / J. PAÑEDA

Las asociaciones de vecinos de la zona rural entregan a Marisol Alonso, de 78 años, un premio por su implicación en las actividades que organizan

JOSÉ LUIS RUIZ GIJÓN.

Fue la noche de Marisol Alonso Blanco, elegida Mujer Rural de este año. «El premio lo tiene más que merecido porque es una persona muy participativa, siempre dispuesta para todas las actividades y viajes que organizamos en la asociación de vecinos. Y, además, lleva más de diez años participando», destacó Emilia Silva, colaboradora de la federación de asociaciones de vecinos de la zona rural, cuyas vocalías de Mujer otorgan este premio.

Marisol Alonso Blanco, a sus 78 años, recibió el galardón con sorpresa. «No contaba con el premio ni con esta cena, yo participo mucho porque me gusta y me divierto. Ahora con el premio me estoy haciendo famosa y me hacen reportajes por todas partes», bromeó la homenajeada durante la cena organizada ayer en el restaurante Savannah.

Aunque duerme en la ciudad, pasa cada día en su casa de Fontaciera. «Yo cada día voy a la huerta, me crié en la tierra y eso me tira mucho, no lo puedo evitar. Allí tengo ovejas, pites, perros... Y todo eso hay que cuidarlo y mantenerlo en orden», dice. Afortunadamente, cuenta con la ayuda de su hija y de su yerno, «que vale para todo». A su hijo, confiesa, no le gusta tanto la huerta y va menos. «Ahora el trabajo es mucho más fácil con toda la maquinaria. Antes tenía que cavarme toda la huerta a mano y era agotador. Ahora, con las máquinas, en un momento está hecho», se felicita.

En la asociación siempre tienen actividades y viajes por España y el extranjero en los que inscribirse. «Yo me apunto a muchas, pero no a todas. A las de los móviles no voy porque no me gusta. Y las de gimnasia no me hacen falta, ya hago suficiente deporte en la huerta», detalla entre carcajadas.

Muy cambiada

Marisol recuerda que la aldea de Fontaciera antes era muy desconocida. «Ni siquiera tenía letrero. Salía Pinzales, pero nada más». Y la ve muy cambiada. «Ahora podemos llegar muy cómodamente en tren, antes también había, pero era muy incómodo. Durante un tiempo también pusieron autobuses, pero no duraron mucho. Los quitaron porque siempre iban vacíos, no los usaba nadie. Todo el mundo va en coche», reconoce.

En la cena de anoche, obsequiaron a Marisol con unos pendientes y un colgante que agradeció emocionada tras un menú que incluyó unos embutidos de bellota como entrantes, patés y sopa de centollo. Como plato fuerte se sirvió cachopín de solomillo ibérico con verduritas y para culminar, un soufflé de frutas. Después de las viandas y la entrega de obsequios hubo música en directo para todos los que quisieron trasnochar.