«La investigación es un ejercicio de crecimiento y superación constante»

Vicky Sanz-Moreno vive y trabaja en Londres. / E. C.
Vicky Sanz-Moreno vive y trabaja en Londres. / E. C.

La bioquímica gijonesa Victoria Sanz-Moreno Científica, catedrática del Barts Institute de Londres, acaba de firmar un importante hallazgo en la lucha contra el cáncer en la revista 'Cell'

M. F. ANTUÑA

Lleva la vocación por la ciencia en el ADN. Su padre, Alfredo Sanz Medel, catedrático de Química Analítica de la Universidad de Oviedo, siempre fue un referente; su madre, Esther Moreno, profesora de inglés, le enseñó que hay que estar siempre abierto a nuevas ideas. De modo que a Victoria Sanz-Moreno (1974), la bioquímica gijonesa que esta semana ha publicado en 'Cell' un importante descubrimiento en la lucha contra el cáncer, tenía mimbres para llegar muy lejos. Pero hubo algo más: «Cuando estaba estudiando la carrera en Oviedo, mi abuela materna murió de cáncer de estómago, fulminante e inesperado, y eso me dio un propósito vital; decidí que quería entender más acerca de esta enfermedad y aportar mi granito de arena. Quería ser útil a la sociedad de esta manera».

-¿Cuánto trabajo hay detrás de una publicación en 'Cell' como la suya?

-Llevamos trabajando en este proyecto desde 2013 con el esfuerzo de 22 personas. La primera autora es una estudiante de doctorado con mucho talento, Mirella Georgouli, que ha trabajado sin descanso durante todo su doctorado. Sin la ayuda de todo mi equipo, de mis valiosos y generosos colaboradores en Londres y en Lleida, y los organismos financiadores, no hubiera sido posible.

-¿Cómo es todo el proceso?

-Esta profesión es una carrera de fondo, hay que aguantar los malos momentos y tirar para delante, ahora sí, cuando vienen momentos como este hay que disfrutarlos a tope. Debes generar un nivel elevado de resistencia al fracaso y estar abierto a que otros critiquen tu trabajo y así poder mejorarlo. Es un ejercicio de crecimiento y superación personal constante.

-¿Es difícil liderar equipos?

-El lado humano siempre es complicado porque la gente que trabaja en el laboratorio tiene sus vidas y sus preocupaciones, y, por supuesto, como directora del equipo me interesa que sean felices. Puede que esa responsabilidad sea lo más complejo a la hora de hacer mi trabajo. Por otro lado, tengo que ser capaz de motivar a todo el grupo por igual e intento dedicarles mi tiempo de manera equitativa.

-¿Existen los momentos 'eureka'?

-Existen y son de lo más emocionante de esta profesión. ¡Es descubrir algo que nadie ha visto antes! Pero normalmente vienen tras muchos momentos de equivocarte en tus hipótesis.

-Acaban de encontrar una vía para detener el crecimiento del melanoma agresivo. ¿Qué significa esto para quienes lo sufren?

-Los tratamientos que proponemos y que hemos publicado se realizaron en ratones, este paso es crítico antes de trasladar el conocimiento básico a la clínica. Soy una investigadora básica e intento entender la biología del cáncer a fondo. Con mis investigaciones espero que otros sean capaces de traducir este conocimiento a los pacientes. Esa fue una de las razones por las que, con mi promoción a catedrática, mudé mi laboratorio a un centro como el Barts Cancer Institute, donde los investigadores básicos y clínicos podemos hablar por los pasillos y ayudarnos mutuamente. El mensaje principal derivado de nuestras investigaciones conecta el proceso invasivo y metastático con la inflamación. En melanoma, y otros muchos cánceres, existe un grado de inflamación crónica que nunca se resuelve. Hemos observado que las células más invasivas son las más peligrosas, pues son capaces de perpetuar esa inflamación. Como estas células se encuentran en el borde del tumor, nosotros proponemos usar medicamentos que las ataquen tan pronto como el cirujano extirpe el tumor. Estas drogas existen, anticuerpos contra IL1alpha, están ya en ensayos clínicos en cáncer de colon, por ejemplo.

-Han descubierto que las células inmunes se hacen 'malas', por decirlo de alguna manera. ¿Saben si eso sucede también con otros cánceres?

-Este proceso de reprogramación del sistema inmune ocurre en muchos cánceres, está bien descrito en el de mama. Creo que nuestro trabajo es novedoso al describirlo en melanoma, pues no se había mirado en detalle y nosotros tenemos acceso a muestras de pacientes en las que hemos visto esta reprogramación. Y lo que es muy importante y nuevo es que encontramos cómo las células de cáncer responsables de la reprogramación de los macrófagos (células del sistema inmune) son las células de cáncer situadas en el frente invasivo (las que van a metastatizar). Estas células invasivas utilizan su 'esqueleto celular' no solo para invadir el tejido sano, sino para producir esos mediadores químicos que alteran la función de las células del sistema inmune.

-Después de la publicación, ¿qué?

-Nosotros nunca descansamos. Cada investigación nos ayuda a entender procesos pero también abre muchas preguntas, por eso es fantástica la ciencia. Está siempre en proceso de creación. Ahora nos toca entender si los macrófagos son los únicos alterados o hay más células del sistema inmune que actúan de cómplices. El sistema inmune es fascinante, es como un ejército con más de 10 tipos de células diferentes que nos protegen frente a las infecciones y también frente a eventos cancerosos. Pero el cáncer se las arregla para evitar sus ataques y en el futuro próximo queremos estudiar si las células cancerosas invasivas pueden reprogramar otras inmunes, como las células T citotóxicas. También queremos entender qué le pasa al tejido en sí, lo que llamamos la matriz extracelular, en caso de la piel, mayoritariamente colágeno que rodea al tumor. Si hay demasiado colágeno, las drogas no llegan bien al tumor. Y por supuesto, nuestra prioridad será estudiar si podemos combinar las terapias que bloquean la invasión con otras que existen ya en la clínica, las llamadas inmunoterapias.

«Londres, el sitio ideal»

-¿Trabaja en Inglaterra por decisión propia o porque la situación de la ciencia en España la empujó a irse?

-Cuando acabé mi doctorado estaba claro para mí que Londres era el sitio ideal para hacer una estancia post-doctoral. Hacer ciencia en otro país es fundamental para un científico. Por otro lado, Chris Marshall, mi director de postdoc, era alguien al que admiraba profundamente y la oportunidad de trabajar con él fue lo que me empujó a irme. Si reflexiono, puede que más bien no haya habido nada que me haya empujado a volver. Conocí a mi marido aquí, él es científico y de Estocolmo, con lo cual Londres es un sitio a medio camino entre España y Suecia en el que nos encontramos muy a gusto. Nunca nos hemos cerrado ninguna puerta. España y Suecia son países estupendos.

-¿Qué deberíamos aprender en España del sistema británico?

-Gran Bretaña tiene una tradición científica incomparable. Para los ingleses la investigación es fundamental en el desarrollo económico. Si no investigas tendrás que comprar a otros países sus productos: medicamentos, tecnología, nuevos materiales, energía... Desafortunadamente, la investigación en España no ha sido la prioridad de ninguno de los gobiernos tras la crisis de 2008. Se ha recortado la inversión y esto causa daños irreparables al sistema investigador, pero también a la economía de desarrollo. No tiene ningún sentido formar a tantos universitarios si luego no les ofrecemos un trabajo digno .

 

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