Juan José Plans «en el corazón»

Carmen Rosa Pérez lee el texto homenaje a su marido junto a la concejala de Cultura, Montserrat López, y uno de sus hijos. / JOAQUÍN PAÑEDA

La familia del laureado escritor descubre la placa del parque que lleva su nombre

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Tiene Juan José Plans cinco nietos, tres de ellos madrileños de nacimiento pero «gijoneses de adopción» y decenas de agostos en la arena de San Lorenzo. Lo mismo ocurrió con los tres hijos del escritor, periodista, erudito y firma habitual de EL COMERCIO, fallecido de manera repentina en 2014. Todos ellos tienen desde ahora un rincón más para recordarle en la ciudad que él tanto quiso: una zona verde de El Coto, frontera con Viesques, entre las calles Don Quijote y Pintor Luis Pardo.

Hace más de treinta años el escritor y su mujer, Carmen Rosa Pérez, regresaron a la ciudad donde él había nacido «a la una de la madrugada del veintiocho de febrero de 1943». «No quiso volver a Madrid», recordaba ayer su viuda. «Prefirió quedarse con la vida tranquila de Gijón, pasear en el Muro, ir a La Providencia con un libro y sentarse a contemplar el mar». Por eso, que la villa que él anduvo con la cabeza llena de historias de misterio le rinda ahora homenaje dedicándole un parque es «un detalle precioso», alcanzó a decir Carmen Rosa con los ojos azules aún anegados en lágrimas.

Antes, su hijo Daniel había puesto en su voz las palabras plasmadas por Plans en su novela 'Gijón': «Nací a unos cuantos metros de la iglesia de San Lorenzo, que es donde me casé, y también a unos cuantos metros de la playa de San Lorenzo, que es donde también me casé, porque estoy casado con la naturaleza». «Pensamos entonces», dijo Plans hijo, «que no podía ser más acertado el lugar escogido para este homenaje, ya que estamos a unos cuantos metros de su casa, a unos cuantos metros de la chica con la que se casó en la iglesia de San Lorenzo y, haciendo honor a sus votos contraídos con la naturaleza, en un espacio verde, un entorno natural donde juegan y fantasean los niños al igual que él hizo en aquel Gijón de los años 40 y que, a su manera, nunca dejó de hacer». Durante aquellos años vividos en Madrid, narró, «mi abuelo me enviaba por correo todas las semanas, junto a una carta, una doble página que publicaba EL COMERCIO con la crónica del partido del Sporting». «Me prestaba mucho aquel detalle, pero el que recibía aquella carta con la mayor ilusión del mundo era mi padre». Porque la misiva traía «información de su Sporting», noticias de Gijón, «siempre tan esperadas».

Cada semana recibía con ilusión en la capital la crónica del Sporting en EL COMERCIO «Mi padre recogió constantes muestras de respeto», agradeció Daniel, hijo del periodista

Las teclas de la máquina de escribir ponían la banda sonora a esos recuerdos de infancia. Solo cesaba esa música cuando el polifacético hombre se levantaba con varios folios en la mano e iba allá donde estuviese Carmen Rosa, su adorada 'Rosina', «para leerle, a viva voz, aquellos textos recién paridos». «No puedo explicar lo que entre ellos había en aquellos momentos tan íntimos, pero sí que aquellas miradas cómplices, aquellas sonrisas, opiniones sensatas y sinceras eran parte fundamental del proyecto en que aquella pareja bendecida por San Lorenzo depositó toda su ilusión y confianza».

Ella, que no pudo reprimir la emoción al escuchar las palabras de su hijo, observador de su complicidad con la voz de las madrugadas de los domingos en Radio Nacional, «siempre le aportó confianza, aliento, equilibrio y el apoyo incondicional para que él llegara a ser lo que finalmente logró tanto a nivel personal como profesional». Para que se convirtiera en un «aventurero cultural», autor de cerca de cuarenta títulos, presentador de televisión, locutor de radio, premio Ondas, director del Festival Internacional de Cine de Gijón, actor en tres películas, presidente de la Fundación Foro Jovellanos pero, ante todo, como reza la placa desvelada ayer, «un gijonés amante de la ciudad y de sus habitantes; amigo de sus amigos -como lo eran Paz Fernández Felgueroso o Álvaro Muñiz, que acudieron al acto-, gran padre de Daniel, Valeria y Edgar y marido».

«Cariño y respeto»

«Vivimos con la satisfacción de saber que mi padre recogió en vida constantes muestras de cariño, de agradecimiento y de respeto», continuó el hijo de quien siempre puso su palabra, escrita o hablada, a disposición de aquellos que la necesitaban. Pero los mejores eran «los de aquellas personas anónimas que escribían para decirle que no sabían cómo lo había hecho, pero que después de escuchar su programa 'Historias' había despertado en ellos la inquietud de saber más de aquellos escritores». La magia de Plans conseguía que aquellos que nunca habían leído un libro «se encontraran camino de la biblioteca o la librería en busca de Poe, Shelley, Tolstoi, Stevenson o el propio Plans». Hoy, hay bancos en el parque Juan José Plans que invitan a imitar lo que él hacía en La Providencia. A sentarse, libro en mano, a descubrir más historias con el aliento del locutor y quedarse con el corazón en un puño. Porque el pueblo de Gijón «lleva ahora, de forma perpetua, a Juan José Plans en su corazón, al igual que hizó él en vida con su ciudad».