«Las jubilaciones forzosas son un error, el despilfarro de un recurso»

El gijonés Pedro Sabando, en el despacho de su domicilio en Pozuelo de Alarcón. Está afincado en Madrid desde hace años, aunque sigue muy vinculado a El Natahoyo. / IÑAKI MARTÍNEZ
El gijonés Pedro Sabando, en el despacho de su domicilio en Pozuelo de Alarcón. Está afincado en Madrid desde hace años, aunque sigue muy vinculado a El Natahoyo. / IÑAKI MARTÍNEZ

«Asturias tiene una estructura sanitaria de primer nivel y en los centros de salud de Gijón se da Atención Primaria de verdadero lujo»

EUGENIA GARCÍA

Pedro Sabando (Gijón, 1941) nació y creció en el número uno de la avenida de Galicia, en El Natahoyo. En este barrio modesto fue donde se fraguaron sus dos caras, la del médico y la del político. Allí presenció cómo algunos de sus vecinos no podían permitirse un médico y fue también donde adquirió conciencia política. Así, tras finalizar sus estudios en el Instituto Jovellanos se matriculó en Medicina en la Universidad de Valladolid, aunque fue en Madrid, bajo la tutela de Carlos Jiménez Díaz, donde se licenció e hizo su residencia de reumatología. Ocupó la jefatura de esta sección en el hospital de La Princesa y fue subsecretario de Sanidad, consejero de la Comunidad de Madrid y diputado. Ya jubilado, sigue viendo a pacientes como médico emérito y a sus 77 años acaba de ser nombrado presidente del Consejo Asesor de Sanidad.

-¿Qué supone para usted este nombramiento? ¿Fue algo inesperado?

-No lo esperaba. Es una responsabilidad que me honra, toda vez que el Consejo Asesor reúne a un grupo amplio de personas, todos muy cualificados científicamente y con distintos pensamientos ideológicos y posiciones políticas diversas. Por tanto, hay que trabajar para alcanzar acuerdos y producir informes en aquellos aspectos que desde la dirección del ministerio soliciten.

LAS CLAVESCARGO «El Consejo Asesor no es un ministerio paralelo; ha de responder a lo que se le pida desde Sanidad» LEY GENERAL DE SANIDAD «El sistema de salud español requiere ajustes desde la experiencia, pero no una contrarreforma»

-¿Aceptó enseguida cuando le llamó la ministra o se lo tuvo que pensar?

-En mi vida he alternado el ejercicio de mi profesión de médico y distintas responsabilidades políticas, de manera que una vez te hacen una propuesta de esta naturaleza se piensa con rapidez y se responde.

-Su antecesor, el cardiólogo Valentín Fuster, dimitió por la supuesta inactividad del organismo...

-He sido amigo de predecesores como el profesor Segovia de Arana o Joan Rodés, quien falleció siendo presidente del Consejo Asesor. Todos ellos personas muy prestigiosas, de gran solvencia humana y una trayectoria impecable. El doctor Fuster es un cardiólogo muy relevante, una gran figura desde el punto de vista clínico e investigador, pero no he tenido oportunidad de hablar con él sobre su gestión.

-¿Cual será la agenda de trabajo bajo su presidencia?

-La primera reunión del Consejo Asesor, que inaugurará la ministra, será el día 21 de este mes. Nosotros comenzaremos a trabajar en función de las demandas que se planteen desde el ministerio. El Consejo Asesor no es un organismo que por sí mismo genere trabajo ni responda directamente a los problemas que tiene planteados la Sanidad, sino que ha de dar respuesta a lo que le demanden. No es un ministerio paralelo, sino que tiene que responder exclusivamente a lo que se le pida o, por consenso de todos sus miembros, articular propuestas concretas.

-Por primera vez, no hay representantes de la Sanidad privada.

-Me parece que un órgano como éste no puede estar compartimentalizado entre Sanidad pública, privada y de conciertos, sino que hay que atender al conjunto de los problemas que puedan plantearse en todo el sistema.

-¿Cuáles son éstos?

-El sistema sanitario español, como cualquier sistema europeo, sea el francés, el portugués o el inglés, tiene ciertos problemas, desde la financiación hasta los recursos de Atención Primaria, la medicina hospitalaria o el desarrollo de puntos de referencia como el Instituto de Salud Carlos III. Siempre los hay porque son instituciones muy vivas. El español, dicho sea de paso, es uno de los grandes sistemas del mundo en cuanto a calidad, extensión y capacidad de atención a los ciudadanos.

-¿Considera que la Ley General de Sanidad, de la que fue ideólogo hace ya más de treinta años, necesita una actualización?

-Creo que la Sanidad española requiere ajustes desde la experiencia, pero no contrarreformas, sino reformas para seguir avanzando, perfeccionando lo que se ha hecho y hacer frente a problemas puntuales. A mí me preocupa mucho la atención primaria: los médicos están recibiendo cada día en consultas un número de enfermos que requiere un esfuerzo sobrehumano. Cincuenta, me decía un amigo que es médico en un centro de salud de Gijón.

López Otín

-¿Cómo ve la Sanidad en Asturias desde Madrid?

-En mi barrio hay un centro de salud magnífico, con profesionales sanitarios de primer nivel que hacen una forma de atención primaria que es un verdadero lujo. Tenemos además una estructura hospitalaria importante, con el nuevo HUCA, por el que tanto luchó el presidente Álvarez Areces, o el magnífico Hospital de Cabueñes; sin olvidar los demás centros. Además, dentro de las instituciones hospitalarias se produce una dimensión investigadora de calado que ha creado grupos de trabajo muy relevantes, como el de López Otín.

-¿A qué retos se enfrenta el sistema sanitario en la región?

-Son los mismos que las demás: es necesario que no funcione aislado, sino que se coordine con el conjunto de los servicios regionales de salud, de manera que un valenciano que venga a veranear a Gijón no tenga problema para ser atendido. Aunque el sistema asturiano tiene un buen nivel de financiación per cápita, el gasto sanitario crece unos dos puntos por encima del PIB: siempre hay que estar atento de cara al futuro. Hay un desafío con las nuevas tecnologías, más caras pero más perfeccionadas y con mejores resultados, así como los nuevos medicamentos.

-Las esperas son uno de los quebraderos de cabeza de la gerencia del Área Sanitaria V, la Gijón...

-La dificultad en el acceso a los médicos es otro de los problemas. No puede ser que se citen pacientes con una espera que no es razonable. Eso hay que agilizarlo desde la gestión, se han de buscar fórmulas para mejorar esa demanda.

-Usted está retirado, pero sigue viendo a determinados pacientes. En 2009, el Principado impuso a los médicos la jubilación forzosa y hoy la falta de facultativos en la región es preocupante. ¿Qué opina?

-Las jubilaciones forzosas me parecen un error. Supone retirar a personas con mucho nivel científico. Es un despilfarro de un recurso sanitario que tarda mucho en formarse. Hay que evitar, si ellos están dispuestos, que tengan que irse. En Asturias hay profesionales que son referentes y eso hay que cuidarlo como oro en paño, porque la presencia de este tipo de personajes determina una atracción para las nuevas generaciones y determina que quienes estén a su lado tendrán una formación magnífica.

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