Un jugador del Gijón Basket investigado por el 'caso Air Ball' regresa a Estados Unidos

Kenneth Hatch. / A. GARCÍA
Kenneth Hatch. / A. GARCÍA

El club sostiene que, «a raíz de la situación generada en los últimos días», Kenneth Hatch ha decidido poner fin a su experiencia en España

P. SUÁREZ GIJÓN.

«Se trata de una decisión personal del jugador». El Gijón Basket ha comunicado esta mañana la marcha de Kenneth Hatch, uno de los jugadores sobre los que se centraba la investigación al conjunto gijonés como parte del caso 'Air Ball'. «Ante la situación generada en las últimas semanas, con el requerimiento de la documentación por parte del Juzgado de Instrucción Número 1 de Gijón, el jugador ha decidido regresar a Estados Unidos para realizar junto a su familia y sus abogados las consultas pertinentes», afirma el club en el breve comunicado. Desde el Gijón Basket, aprovechan también para reiterar su «total predisposición» a presentar cualquier documentación que les pueda ser solicitada desde sede judicial.

«Se ha criminalizado al chaval sin motivo alguno. No es ningún delincuente», afirmaba ayer el director deportivo del equipo gijonés, Chus Poves, quien reiteró la tranquilidad de los responsables del club con respecto a este asunto.

Trama 'Air Ball'

Pese a que, tal y como adelantó EL COMERCIO, el Gijón Basket y el Círculo son dos de los más de treinta equipos investigados dentro de la trama, para localizar el foco de la misma hay que viajar hasta Gerona. Allí se encuentra la Asociación Deportiva Europrobasket International Academy, que se dedica a traer a España jugadores de baloncesto de Estados Unidos y de otros países. Jugadores que pagan una determinada cantidad de dinero a la academia en concepto de estancia en instalaciones deportivas españolas. Estas cifras varían desde los 1.860 euros por un mes a los 4.780 por tres meses. Una vez en España les entrenan y les buscan pruebas en equipos profesionales y semiprofesionales.

Los jugadores, siempre según las pesquisas realizadas por la Policía, acceden al territorio nacional como turistas en régimen de estancia. Una vez son enviados a distintos equipos, son los responsables de esos clubes los que acompañan a los jugadores a los negociados de extranjeros pertinentes al objeto de que obtengan el llamado NIE (Número de Identidad de Extranjeros) a través del que pretenden darles de alta en las federaciones provinciales para que puedan jugar.

Tras obtener el NIE alegando la intención de abrir una cuenta bancaria, las federaciones, «aun contraviniendo sus propios estatutos», realizan las fichas y los jugadores permanecen en España hasta el inicio de la competición, a principios de octubre, y hasta la finalización de las competiciones, en mayo, un mínimo de ocho meses.

«Sin contrato»

De este modo, los jugadores permanecen 90 días en España en estancia, pero a partir de ese plazo permitido por la ley, pasan a permanecer en situación irregular sin solicitar autorización de trabajo ni de residencia. Al parecer, según apuntan las investigaciones, estos jugadores no tienen contrato ni son dados de alta por la seguridad social, tal y como correspondería según la legislación. Además, el auto asegura que son los clubes los que les facilitan un domicilio a los chavales y «les pagan cantidades de dinero sin declarar, lucrándose de esas personas».

 

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