«Imad está absolutamente incapacitado para vivir en sociedad», considera la Fiscalía

Imad A., ayer, en la sala de vistas del Penal 1 donde se celebró el juicio por la agresión en Fomento en mayo de 2017. / PALOMA UCHA

La acusación pública eleva la petición de condena de los dos a los tres años de prisión para uno de los acusados del caso Germán juzgado por otra agresión en Fomento

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

«Imad está absolutamente incapacitado para vivir en sociedad, un hecho que se extiende a los amigos que han declarado en este acto de la vista oral». El fiscal que ejerció la acusación pública en el juicio por la agresión a un joven en Fomento en mayo de 2017, celebrado este martes en el Penal 1, elevó la petición de condena de los dos a los tres años de cárcel por el delito de lesiones para el acusado, que se encuentra en prisión preventiva por el brutal ataque a Germán Fernández. Tiene además otros dos juicios pendientes por otras agresiones en Fomento, en un periplo delincuencial que se concentró entre los meses de mayo a julio, momento en el que fue enviado al centro penitenciario por su supuesta participación en el ataque que en julio de 2017 dejó a Germán con graves secuelas neurológicas.

Este martes se sentó en el banquillo de los acusados como supuesto autor del delito de lesiones a un joven que sufrió, entre otras heridas, la fractura de mandíbula. Tardó 88 días en curar y permaneció cuatro días ingresado en el Hospital de Cabueñes. «No le pegué, sé que unos amigos tuvieron movida con él, pero me enteré al día siguiente, me fui con otro amigo antes de que le pegasen», declaró, para a continuación añadir: «Había consumido cocaína, MDMA y alcohol, pero recuerdo muy bien lo que pasó, sé que no le toqué. Esa noche no pegué a nadie», consta en las diligencias como testificado en la Comisaría de la Policía, tal y como recordó el representante del ministerio fiscal, quien solicita conmutar la condena de cárcel por la expulsión del territorio español por un periodo de ocho años.

Imad A., de 21 años y origen marroquí, llegó a la sala esposado, custodiado por dos agentes de la Policía Nacional y durante la hora que duró el juicio permaneció sonriente y guiñando el ojo a sus amigos, que ya fueron condenados en el juzgado de Menores por el mismo episodio violento y ayer declararon en la sala en calidad de testigos. Abandonó el juicio chocando las palmas con sus presuntos compinches y diciéndoles: «Venga, chavales».

Su relato de lo ocurrido la madrugada del 21 de mayo difiere radicalmente a la aportada por la víctima y por su novia. «Me había amenazado uno de sus amigos días antes en el instituto y cuando estaba en Fomento, uno de ellos me cogió y me llevó a donde estaba el grupo, empezaron a pegarme, eran como diez o doce y recibí muchos golpes, estaba aturdido y no sabía ni por dónde me venían», aseguró Guillermo G. M. El ataque se produjo sobre las 3 de la mañana, en la confluencia de Marqués de San Esteban con la calle de Felipe Menéndez, el mismo lugar en el que menos de dos meses después un grupo de jóvenes -entre los que presuntamente también estaba Imad A.- dejaron en coma a Germán Fernández, quien a día de hoy lucha por recuperar sus funciones básicas, como caminar o comer por sus propios medios debido a las lesiones neurológicas de extrema gravedad que sufrió.

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«Vinieron a por él»

La novia de la víctima, Yaiza G., se encontraba con él en el momento en el que fue agredido. Ayer, relató lo ocurrido ante el juez Lino Rubio Mayo. «Ya lo habían insultado y amenazado antes y cuando nos vieron en Marqués de San Esteban vinieron a por él y se lo llevaron, empezaron a llamarle 'hijo de puta' y 'gilipollas' y a pegarle golpes entre todos, puñetazos en la cara», explicó. Fue entonces cuando llegó el padre de la chica en coche a buscarla. También él compareció en calidad de testigo en la vista oral. «Llegaba en coche a recoger a mi hija y de pronto vimos un tumulto y a gente que se desplazaba hacia la carretera, entonces vi a Guillermo en actitud pasiva y de pronto cómo uno de los otros chicos corría aproximadamente 10 ó 15 metros y le dio un puñetazo muy fuerte en la cara». Lo recogió y lo llevó al hospital, donde permaneció varias horas en urgencias hasta ser atendido.

Comparecieron como testigos los tres amigos de Imad A. que ya fueron condenados por el juzgado de Menores por el mismo episodio violento. Con una actitud que fue reprochada por el fiscal y por la acusación particular, negaron ante el tribunal que el acusado agrediese al denunciante. «Yo llegué a apartarlo y le dije, no te metas en líos que eres ya mayor de edad», dijo uno de ellos.

El abogado de la defensa, Javier Díaz Dapena, solicitó la libre absolución para su cliente. El letrado de la acusación particular, Antonio Cifuentes, mantuvo los tres años de prisión y consideró que «el procesado y los amigos se tomaban lo ocurrido como una heroicidad». El caso quedó visto para sentencia.

 

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