La lluvia firma las paces con la Semana Santa

Un momento de la procesión de Viernes Santo en Gijón./Paloma Ucha
Un momento de la procesión de Viernes Santo en Gijón. / Paloma Ucha

La procesión del Santo Entierro de Cristo reunió a un gran número de devotos y cofrades que, esta vez sí, pudieron disfrutar de un recorrido con sol radiante.

PABLO SUÁREZ

A medida que el reloj se acercaba a las ocho de la tarde, todas las miradas se dirigían al mismo sitio. Los devotos y cofrades que se daban cita en la iglesia de San Pedro para asistir a la procesión del Santo Entierro de Cristo temían que la lluvia volviese a frustrar sus intenciones. La incertidumbre al respecto, especialmente en Asturias, siempre existe, pero después de verse obligadas a cancelar el día anterior, las cofradías tenían la preocupación reciente. Esta vez, el tiempo dio su brazo a torcer y el sol ganó la partida para que pocos minutos más tarde de la hora señalada, el primer paso, el de La Piedad, hiciese su salida desde un Campo Valdés repleto de fieles, curiosos y visitantes, todos ellos expectantes ante una de las procesiones más esperadas de esta Semana Santa.

Custodiado por penitentes y soportado por veinticuatro costaleros, el paso, el cual conforma una de las mayores tallas de la Semana Santa gijonesa, fue avanzando por el muro con ritmo elegante y acompasado, producto del balanceo reflejado en las capas de los penitentes. Tras él, le llegaba el turno al paso de Nuestra Señora de la Soledad, vestida con un manto sobre cuya depurada apariencia y valor conversaban dos devotas habituales de la procesión. Siempre bajo las indicaciones de los capataces, atentos en todo momento a los baches del terreno, los pasos fueron avanzando en su recorrido. La Banda de Música de Gijón, con interpretaciones brillantes como la del Azahar de San Gonzalo, puso la música de fondo a la procesión. La Banda de Cornetas y Tambores de Jesús Cautivo, venida desde Oviedo, también hizo lo propio.

Encargado de cerrar la procesión, el paso del Santo Sepulcro hizo su salida de la iglesia de San Pedro cuando se cumplía la media hora de desfile. Este año, el paso estrenaba unas ruedas que permitían una mayor manejabilidad sobre una talla muy complicada de portar. La emoción de quienes se concentraban a las puertas del templo evidenciaba la importancia que para los devotos tiene cada procesión. Rodeado de flores, el paso, continuó su marcha entre el sonido de los tambores mientras los primeros grupos de asistentes se iban disolviendo en dirección a la plaza del Ayuntamiento, siempre bulliciosa en época festiva. «Ha sido una procesión preciosa. De las que no se ven en muchos sitios», resumía una de las devotas. Igual de gratificante fue para la Cofradía del Santo Sepulcro, que tras la frustración del día anterior, veían recompensado su gran trabajo.

Mañana le llegará el turno a la procesión de la Soledad de María, con los pasos de Nuestra Señora de la Soledad y San Juan Evangelista, los cuales saldrán a las 9 de la mañana desde la iglesia de San Pedro.