Magia y mitología bajo la Luna

Trasnus, basiliscu y el trasguín realizando malabares./FOTOS: JUAN CARLOS TUERO
Trasnus, basiliscu y el trasguín realizando malabares. / FOTOS: JUAN CARLOS TUERO

Las 'Noches Mágicas' del Jardín Botánico reviven desde este jueves, 22 de agosto, la cultura asturiana con personajes como el trasgu y la xana, en unas noches llenas de fantasía

IRENE B. CARRIL

Bruxa. Esta fea bruja conoce todas las pócimas y ungüentos, aunque solo con su mirada es capaz de causarles el mal tanto a las personas como al ganado.

Pataricu. Se alimenta de cristianos que naufragan en sus costas. Este gigante de un solo ojo utiliza el olfato para encontrar su comida.

Nuberu. Él puede manejar las nubes, siendo capaz de desatar tempestades, aunque a algunos les parezca un hombre pequeño y oscuro.

Xuan de la Borrina. La niebla desaparece ante su presencia. Está relacionado con el mundo del pastoreo y de la montaña.

Cuélebre. Esta serpiente alada es la encargada de custodiar tesoros y personajes encantados. Se encuentra en los bosques, los castillos en ruinas y las fuentes.

Trasgu. Su pequeño tamaño y el agujero que tiene en la mano izquierda no le impiden desordenar las casas y hacer trastadas.

Las noches en el Jardín Botánico de Gijón están desde este jueves, 22 de agosto, repletas de magia y aventuras. Un lugar dedicado a la divulgación se convierte, hasta el 1 de septiembre, en la cuna del folclore asturiano gracias a las 'Noches Mágicas', una actividad en la que se presencia una entretenida obra de teatro mientras se recorren todos los rincones de este lugar. Bajo el lema 'Ven y sorpréndete con la cultura', la premisa que sigue la directora de esta representación, Carmen Gallo, crea una historia en la que los personajes de la mitología asturiana, los más conocidos y los no tanto, como la xana, el Diañu burlón y la Güestia, son los protagonistas que acompañan al visitante por el jardín.

Cuando la Luna empieza a dominar en el cielo los actores se enfundan sus coloridos trajes para meterse en la piel de los seres mitológicos. Entre los árboles, plantas y riachuelos del Botánico la magia lo inunda todo durante una hora y 20 minutos en los que no se deja de sorprender al público en ningún momento. A lo largo del recorrido que se realizará, que alberga novedades con respecto a otros años como el paso por el Bioma Boreal Americano, irán apareciendo los míticos personajes, a los que este año se suma la figura del Pesadiellu. Los asistentes tendrán que armarse de valor, pues no sabrán nunca dónde podrá aparecer uno de los trasnos, los encargados de sorprender. Los sustos estarán a la orden del día, así que a los más miedosos se les recomienda ir bien cogidos de la mano de quienes lleven al lado.

Dieciséis años lleva el Jardín Botánico realizando esta actividad de la mano de Carmen Gallo, que siempre busca ofrecer algo diferente por si alguien repite la experiencia. Ella misma explicaba que «hay público que es fiel, lleva viniendo muchas ediciones, por ello, hay que seguir cambiando cosas». Así, este año han optado por los malabares con los huevos del Basiliscu que realizará Pablo Picallo, actor que interpretará al trasguín que, además, realizará un espectáculo con fuego.

Esta actividad, que la directora tiene claro que «pone en valor el propio jardín y hace que la magia siga viva», tiene como objetivo conseguir que la mitología asturiana llegue a todos los públicos, no solo a la gente que acude de otros lugares de España, sino a las personas que viven en Asturias y no conocen a todos estos personajes. Aún así, Carmen Gallo asegura que «el trabajo educativo se nota», ya que considera que ahora le resulta mucho más difícil encontrar a un niño que se pueda sorprender con estos curiosos bichos. Aún así, cuando aparece de repente la Güestia todos se sobresaltan, sobre todo los mayores: algunos hasta gritan cuando las luces se apagan de repente y hace su entrada esta procesión de la muerte que hace que los enfermos pierdan la vida tras rodearlos tres veces y apagar sus velas.

La música es otro de los pilares imporantes de estas noches mágicas. Una banda sonora concreta acompañará a la presentación de cada personaje. El encargado de realizarla es Ramón Prada, quien adaptó sus obras 'La noche celta' y 'Keltikhé' para la ocasión. Sobre los acordes de estas piezas de música clásica se escuchan las voces de Manuel Pizarro y Martina Bueno, los encargados de explicar en una grabación quién es -o qué- el que aparece en escena. En ocasiones no serán actores, sino maniquíes quienes, a pesar de estar fijos y no realizar ninguna acción, también son pieza clave en la narración. Entre ellos, el Nuberu y el Cuélebre.

Uno de los grandes protagonistas de estas noches será la luz. Kilómetros de cables se extienden como raíces por el Jardín Botánico que, esta misma noche, se mostrará repleto de altavoces, lámparas y efectos de iluminación para crear una atmósfera fantástica.

La directora considera que el apoyo del Ayuntamiento a esta actividad permite «crear muchos puestos de trabajo». Desde todos los actores que aparecen en la obra, que algunos «llevan aquí desde la primera edición», hasta los encargados de realizar el vestuario, personas clave para que se pueda realizar este espectáculo. Este vestuario, el que hace posible que cobren vida los personajes, lo realizó inicialmente la directora en conjunto con un proyecto que se realizaba es la Escuela de Tecnología del Espectáculo de Avilés. Manuela Caso, Nuria Trabanco, Azucena Rio y Marisela Gredilla fueron las encargadas en un primer momento de confeccionar estos trajes que hacen que las personas que deciden acudir a esta actividad se sientan en la cueva del Cuélebre cuando aparece en escena y les parezca más que real la cola del Basiliscu.

Carmen Gallo asegura que el Botánico se convierte estos días en un lugar «abierto al arte», por lo que anima a todo el mundo a participar de las noches de verano y sentir la magia en sus propias carnes.