«La maternidad te rompe»

Participantes, colaboradores y representantes municipales, ayer, en el Ayuntamiento, tras la entrega de diplomas. / AURELIO FLÓREZ
Participantes, colaboradores y representantes municipales, ayer, en el Ayuntamiento, tras la entrega de diplomas. / AURELIO FLÓREZ

58 mujeres acaban esperanzadas el plan de formación 'Tejiendo oportunidades'

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Es algo reacia a decir su edad, pero en este caso es importante. En el mundo laboral los años pesan, y mucho. Mar Martí tiene 41, «casi 42», y «afortunadamente» no tiene hijos. Serían, dice, una carga adicional. Ya lleva a sus espaldas un deshaucio pendiente de ejecución, un divorcio y un despido complicado. La edad es importante porque contribuye a que, además de lo anterior, pertenezca a ese grupo involuntariamente anquilosado denominado «parados de larga duración». Ella lleva cuatro años sin ocupación, «pero sin parar de buscar ni un minuto» y se considera «una víctima de la crisis». Ser mujer tampoco se lo ha puesto fácil: en la empresa donde trabajó durante doce años cobraban «significativamente menos» que los hombres.

Es una de las 58 participantes en el programa 'Tejiendo oportunidades'. Como Mar, cada una de ellas tiene una historia difícil detrás, pero todas confían en que el futuro sea algo más halagüeño gracias a la formación que han recibido en este proyecto impulsado por el Ayuntamiento de Gijón con la colaboración de la Fundación Mujeres y destinado a conseguir el desarrollo profesional de mujeres que en muchos casos tienen más de 35 años, son desempleadas de larga duración, tienen hijos a su cargo en familias monoparentales y cuentan con un bajo nivel formativo y escaso capital relacional.

Tras el perfil tipo se esconden historias con nombre propio como la de Susana Dolores López Sastre, de 47 años y «sola con tres hijos». Después de toda una vida dispensando pan, en 2009 sufrió un derrame cerebral que le obligó a dejar el trabajo. No le quedaron secuelas, pero tener a su último hijo, que hoy cuenta cinco años, le impidió reincorporarse. Hace tres años la operaron de un aneurisma cerebral. «Quieras o no, entre el niño pequeño, que creemos tiene Asperger, y demás problemas, todo son impedimentos», dice resignada. Hoy cobra el salario social, pero está deseando encontrar un trabajo -de mañanas para poder cuidar a su hijo por la tarde- que le permita estrenar el certificado de profesionalidad de la Escuela de Hostelería que ha conseguido gracias a 'Tejiendo oportunidades'. «Este cursillo nos ha ayudado no solo laboralmente, sino psicológica y moralmente. Conocemos a otras mujeres en situaciones similares y entre todas nos apoyamos», valora.

El 50% de las participantes en la iniciativa ha logrado encontrar trabajo

Un parón complicado

También las anima ver que más del 50% de las participantes en el programa ha conseguido alguna oportunidad laboral. Es el caso de María José Cerviño, que tiene 50 «recién cumplidos» y un trabajo reciente en Aliter Dulcia, una de las más de diez empresas colaboradoras. En su caso dejó de trabajar hace diez años, para cuidar a su hijo «delicado de salud». Tras hacer las prácticas incluidas en el módulo, le ofrecieron quedarse. «Soy una privilegiada y me encanta mi trabajo. Me da miedo decirlo mucho por si se me gafa», bromea.

No le asusta a Guadalupe Suárez contar que está, a sus 50 años, a punto de entrar en el concurso 'Bake Off', el 'MasterChef' de la repostería. «Dejé de trabajar cuando tuve a mi hijo, que hoy tiene diez. La maternidad te rompe». Pero gracias a esta iniciativa es optimista: ve un futuro «mucho mejor» por delante.

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