«Los médicos estamos para apoyar la voluntad de las futuras madres»

El doctor Óscar Vaquerizo, en el Hospital de Cabueñes. / PALOMA UCHA
El doctor Óscar Vaquerizo, en el Hospital de Cabueñes. / PALOMA UCHA

«Hay que adaptar los planes de parto de cada embarazada, respetando su opinión en la medida de lo posible; todo ha cambiado mucho»

SUSANA D. TEJEDORGIJÓN.

Cuando tenía tres años le dijo a su madre que quería ser médico y esa idea nunca le abandonó. Óscar Vaquerizo, madrileño de nacimiento, asturiano por amor y ginecólogo por vocación es el nuevo jefe de sección de Obstetricia del servicio de Ginecología y Obstetricia del Área Sanitaria V en el Hospital de Cabueñes. En el centro hospitalario gijonés lleva algo más de un año. Con anterioridad ejerció en el HUCA, aunque no había pensado en quedarse en esta tierra cuando hace casi veinte años vino a hacer el Mir. Una ginecóloga asturiana se cruzó en su camino y ya no hubo vuelta atrás. «Vine para cuatro años y me quedé definitivamente».

-Se incorpora a un servicio que conoce bien y cuyo antecesor puso en marcha varios proyectos.

-Sí, sustituyo a Javier Arenas, que hizo un trabajo magnífico. Me he incorporado a este servicio hace un año y medio más o menos. Aquí hay un equipo y unas líneas ya muy marcadas. Yo seguiré en la línea del doctor Arenas.

-Antes estuvo en el HUCA.

-Vine a hacer el Mir a Asturias y aquí me quedé. Conocí a una asturiana también ginecóloga y en la balanza de volver a Madrid o quedarme en Asturias ganó la segunda opción.

-Y aquí han nacido ya sus hijos. ¿Seguirá alguno la tradición médica de sus padres?

-Sí. Tengo tres hijos de 12, 10 y 8 años. El mayor no quiere ni oír hablar de cuestiones médicas, en cambio, la niña ya dice que quiere ser ginecóloga como nosotros.

-Usted tuvo clara su vocación desde temprana edad. ¿Había tradición familiar en este campo?

-No. Soy el primer médico de la familia. Dice mi madre que a los tres años ya decía que quería ser médico. Y así ha sido. La especialidad fue una opción que enseguida barajé.

-La obstetricia ha evolucionado mucho en poco tiempo. Y hace 50 años este hospital aún no había visto nacimiento alguno.

-En medio siglo ha evolucionado la tecnología, la atención, la edad de las embarazadas. Todo ha cambiado mucho. De hecho, cada vez más mujeres tienen hijos sin pareja. Es algo superado por todos.

-Parece imposible imaginarnos la vida sin epidural.

-Hubo un tiempo en que no había ni epidural ni ecógrafos ni monotorización.

-¿Usted la recomienda?

-Hay que adaptar los planes de parto de cada una de las embarazadas, respetando su voluntad y opinión en la medida de lo posible. Cada mujer ha de hacer lo que estime oportuno. La mujer ha de decidir en su parto lo que desea hacer y en este sentido la mayor parte tiene ya su plan de parto bien pensado.

-¿Sigue siendo la opción más demandada?

-Sí, es la opción más demandada. Más o menos un 80% pedía la epidural pero ahora hay un repunte de mujeres que prefieren dar a luz sin la epidural. Hay una corriente que prefieren partos lo más naturales posibles y esto pasa por la menor intervención, es decir, eliminando la epidural. Nosotros, los médicos, estamos para apoyar la voluntad de las futuras madres.

-¿Cuántos partos al año se registran en Cabueñes?

-El año pasado hubo unos 1.400, más o menos; este año habrá una disminución de un centenar, aproximadamente.

-¿La edad media de las embarazadas sigue aumentando?

-Sí. Las embarazadas son, en general, mucho mayores. La media está en los 34-35 años y la previsión es que siga así por problemas laborales y conciliación. La sociedad ha cambiado y eso influye, inevitablemente, en las decisiones de las futuras madres. Pero también hay que hablar de un número alto de adolescentes embarazadas, por debajo de los 20 años.

-¿Y qué consecuencias traerá este aumento de edad en madres, muchas primerizas?

-Pues aumenta el número de niños que nacen prematuramente y hay que llevar a cabo más controles a las madres.

-Una alternativa es el uso del óxido nitroso, el llamado 'gas de la risa', que se ha puesto en marcha hace poco.

-Es curioso pero, en realidad, es un método muy antiguo que estaba en desuso y ahora se rescata. Se trata del primer analgésico inhalado que se empleó en la medicina. Es una medicación que se administra la propia embarazada través de una pipeta. En Europa se emplea mucho aunque en España se ha tardado en introducir. Se trata de evitar el dolor en la medida de lo posible.

-¿Va a sustituir a la epidural?

-No, tienen diferentes indicaciones y momentos de administrar.

-Otro gran avance es el análisis de ADN fetal libre que ya se lleva a cabo en Cabueñes.

-Sí, permite diagnosticar con más rapidez y seguridad anomalías cromosómicas fetales y se ha implantado aquí en junio para madres con riesgo en el embarazo. No hay pinchazo como ocurre en la miocentesis, lo cual supone menos riesgos para el feto.

-¿Sigue aumentando el número de abortos en Asturias?

-En Asturias el número de embarazos no deseados sigue aumentando, especialmente en jóvenes aunque hay de todas las edades. Parece increíble teniendo en cuenta que ahora la información es mucho más accesible y el estilo de vida ha cambiado. Sigue faltando información y, además,se toman menos precauciones y hay menos protección.

-¿Qué tal va el Paritur?

-Muy bien. Es un proyecto muy interesante porque ayuda a que la madre se sienta en un ambiente agradable y relajado porque va conociendo el terreno en el que se moverá.

-¿Un médico lo es 24 horas del día?

-Sí. En mi caso, no hay duda.