Minas antipersona o cadáveres a ojo de dron

Minas antipersona o cadáveres a ojo de dron
Yuri Álvarez muestra a los escolares el dron ideado por la alumna María García, capaz de detectar minas antipersona e incluso un cádaver enviando ondas al suelo. / ARNALDO GARCÍA

La EPI muestra a bachilleres cómo la alumna María García desarrolló un ingenio de detección subterránea

JOSÉ LUIS RUIZ GIJÓN.

Los drones que desarrollan en la Escuela Politécnica de Gijón se construyen desde cero y se programan en función de la tarea que quieren que desarrolle. Yuri Álvarez, profesor del área de Teoría de la Señal y Comunicaciones de la Universidad de Oviedo, mostró ayer una de las últimas creaciones de la escuela a los estudiantes de bachillerato que se acercaron al edificio polivalente.

Con motivo de las jornadas de puertas abiertas que celebra la Universidad, varios grupos de estudiantes visitaron los diferentes departamentos para intentar decidir qué quieren estudiar. «Este lo ha desarrollado una alumna que está ahora haciendo la tesis, María García Fernández. Ella ha hecho todo el desarrollo. Fue premio nacional fin de carrera en telecomunicaciones», les explicó orgulloso Álvarez. El dron es capaz de detectar minas anti-persona y cualquier objeto enterrado. Mediante un radar de penetración terrestre, envía ondas hacia el suelo y detecta cualquier discontinuidad. Sea metal, plástico e incluso un cadáver.

El área de Teoría de la Señal y Comunicaciones desarrolla actualmente varias líneas de investigación. Una de las más llamativas es la de Imagen de Microondas. «Es un grupo puntero en Europa y entre los cuatro o cinco primeros de España. Un compañero mío diseñó un escáner que se instala en cualquier móvil. Usando la cámara, es capaz de escanear el cuerpo de una persona y permite ver si llevas armas debajo de la ropa. Es parecido a los rayos X de los aeropuertos, pero sin radiación peligrosa», detalló.

Más recursos humanos

Yuri Álvarez reclamó más recursos. «Hay un poco de desconocimiento sobre las telecomunicaciones. Se suele creer que todo es programación informática, pero podemos hacer mucho más». Desde este área suelen asesorar a empresas cuando tienen problemas. «Muchos de nosotros metemos a veces 50 horas a la semana con las clases y la asesoría. Ahora somos solo 15 profesores y 8 doctorandos. Necesitaríamos más gente».