Moriyón: «Sería un escándalo que el Gobierno central no firmase el convenio del plan de vías»

Carmen Moriyón durante la entrevista de balance municipal que ofreció anoche en el programa 'La Lupa' de Canal 10. / CAROLINA SANTOS
Carmen Moriyón durante la entrevista de balance municipal que ofreció anoche en el programa 'La Lupa' de Canal 10. / CAROLINA SANTOS

Defiende una «revisión» de la renta social cuando agote sus ocho millones. «Puede mantenerse, pero no con un importe tan elevado», advierte

MARCOS MORO GIJÓN.

«Sánchez y Ábalos no se atreverán a concurrir a estas elecciones generales sin cumplir con Gijón. Sería un escándalo que el Gobierno central no firmase el convenio del plan de vías». Así de rotunda se manifestó ayer la presidenta de Foro y alcaldesa, Carmen Moriyón, durante una amplia entrevista concedida al programa 'La Lupa' de Canal 10. Una entrevista en la que repasó la actualidad municipal y política e hizo balance de sus dos mandatos al frente del Ayuntamiento de Gijón.

Sobre el proyecto de integración ferroviaria destacó que en 17 años «nunca antes se había llegado a este punto con un gran consenso político y social y un documento de muchas páginas donde están detalladas todas las obras con sus plazos y una inversión que supera lo que costó la ampliación de El Musel». Por ese motivo, la regidora reiteró que el Ejecutivo de Pedro Sánchez «no se atreverá» a protagonizar un nuevo desaire a la ciudad dejando sin rubricar el acuerdo de financiación. «La primera prueba de fuego la tiene el PSOE antes de las elecciones con la firma del convenio durante el mes de abril», remarcó. «A partir de ahora los partidos que no estén a la altura con este proyecto lo van a pagar», advirtió en otro momento de la entrevista que le hizo Juan Neira.

«Ana Pastor nos tuvo entretenidos. Llegó De la Serna con otro planteamiento y empezamos a hablar de la obra. Ahora hay que firmar el convenio y cumplir. Estoy segura de que los partidos que vayan a formar la próxima Corporación lo van a asumir, porque si no fracasarán», afirmó. «Si no lo firman (el convenio), la batalla seguirá», añadió.

Moriyón también habló largo y tendido sobre la renta social. Explicó que es una «iniciativa puntal» que se puso en marcha con los presupuestos de 2017 y los remanentes de Servicios Sociales para dar cobertura a las necesidades sociales y que concluirá este mandato con una inversión de ocho millones de euros .

Defendió también «una revisión» de estas ayudas después del 26-M. «Pueden mantenerse, pero no con un importe tan elevado», opinó, pero dejando claro que será la próxima Corporación la que decidirá como abordar esa hipotética continuidad de la renta social. «Creo que ha de mantenerse el compromiso global con las personas que se están quedando atrás, pero con un replanteamiento a las circunstancias de cada momento», argumentó. «Cuando llegamos al Ayuntamiento había una situación excepcional. Hoy, en Gijón hay casi 9.000 parados menos, pero aún hay 5.000 personas que necesitan el salario social», apuntó.

Además, reivindicó el esmero que ha puesto durante sus dos gobiernos en dedicar recursos para políticas sociales asumiendo competencias autonómicas que no les correspondían. «No tuvo que llegar ningún grupo de izquierda para que Foro atendiera adecuadamente a la población más desfavorecida», subrayó. En ese sentido, destacó que cuando llegó en 2011 a la Alcaldía la Fundación Municipal de Servicios Sociales tenía un presupuesto de 13,5 millones y se va dejando esta entidad con 18,5 millones de inversión ejecutada, cinco millones más.

«La izquierda pide aumentar los impuestos porque quiere aumentar sin límite esa cobertura social, pero nosotros no la podemos asumir ilimitadamente. Si el Estado y la comunidad no llega a cubrir el mínimo social que necesitan las personas, éstas van a picar a la puerta del Ayuntamiento. Nosotros no podemos mirar a otro lado, pero hay que buscar un equilibrio», expuso.

«La ciudad tiene que estar limpia, las basuras recogidas y los servicios esenciales básicos tienen que funcionar bien. Nosotros logramos ese equilibrio, redujimos la deuda sin subir un euro los impuestos a los gijoneses, manteniendo unos servicios públicos de calidad e invirtiendo. Hemos sido capaces de invertir un promedio de 30 millones de euros al año», resumió.

Regla de gasto

Sobre la regla de gasto recordó que es una medida «excepcional» que puso en marcha el ministro Montoro en un momento en que muchos ayuntamientos no pagaban bien a los proveedores, para establecer un límite de endeudamiento.

A este respecto, Moriyón abogó por reformar dicho mecanismo fiscal y tener en cuenta otros parámetros. «Este Ayuntamiento tiene un remanente de 34 millones y cumplimos la devolución de la deuda. La regla de gasto es injusta y penaliza a ayuntamientos como el nuestro, que ha rebajado su deuda y cumple todos los parámetros», anotó. Sobre la valoración global de su gestión, afirmó que «la que vale es la que harán los ciudadanos en mayo». «La satisfacción moderada que tengo es que logramos el objetivo de reducir la deuda en 102 millones, con lo que cada ciudadano debe 300 euros menos que en 2011. Pinchada la burbuja de la deuda, bajamos los impuestos», reivindicó. La misma fórmula que plantea para el Principado.

«Nuestra ciudad está por debajo de la media del Principado y nacional en impuestos municipales. Pagamos 200 euros menos que una ciudad con los mismos habitantes que Gijón. A la vez, no solo no hemos privatizado las empresas municipales sino que valen más porque el patrimonio neto subió en este periodo en 32 millones y nos cuestan 12 millones menos a los gijoneses. Además somos la tercera ciudad de España con mayor grado de satisfacción de sus ciudadanos, solo por detrás de Pamplona y Bilbao», resaltó.

Lo mejor y lo peor

Preguntada por lo mejor y lo peor que le ha tocado vivir como alcaldesa en este tiempo fue rápida en ambas respuestas. «La mayor satisfacción fue en el año 2012, cuando veíamos todo muy negro, la noticia de la reapertura de Armón. Llegó con la visita del empresario asturmexicano Antonio Suárez que nos anunció la adjudicación de barcos atuneros para el astillero», aseguró. «Lo más negro llegó en 2013 cuando cae el PGO. Hemos gobernado seis años con un plan urbanístico, que es lo que permite crear actividad y empleo, de 1999. Eso ha sido durísimo», explicó.

«En estos ocho años aprendí a escuchar y ceder; en los 19 años de trabajo en el Hospital (de Cabueñes) te pasas todo el tiempo decidiendo qué se puede hacer y qué no, pero al llegar al Ayuntamiento te das cuenta de que tienes que gobernar para todos», se sinceró.

Ya como presidenta de Foro y candidata autonómica por su partido anunció que «si tenemos responsabilidades de gobierno, desharemos la maraña de entes públicos (de sogepsas y zalias inútiles) y dedicaremos más a inversión productiva».

Preguntada por la fragmentación del centroderecha con cuatro partidos para la misma clientela electoral, indicó que «salimos a competir en las elecciones del 26-M y lo importante es que estamos de acuerdo en que hay que cambiar la forma de gobernar esta comunidad, porque es insoportable que Asturias esté siempre a la cola de todo», concluyó.

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