«Hay muchísimos terrenos abandonados por el POLA y deberían liberarse»

Soledad Lafuente, en la nueva sede vecinal de Somió. /  ARNALDO GARCÍA
Soledad Lafuente, en la nueva sede vecinal de Somió. / ARNALDO GARCÍA

Soledad Lafuente Presidenta de la Asociación de Vecinos San Julián de Somió y Medalla de Plata de Gijón«Nuestra gran lucha fue el PGO. Es una satisfacción que haya llegado a buen término, con consenso entre los grupos»

AIDA COLLADO

Soledad Lafuente (Gijón, 1957) vive en la casa de Somió donde nació su padre. Donde vivieron sus abuelos. Por donde corren hoy sus dos nietos. A pesar de haber representado durante décadas a sus vecinos y a los de toda la zona rural, al concejal Fernando Couto le costó convencerla de que había sido propuesta como Medalla de Plata.

-¿Cómo se metió en esto?

-Empecé en los años noventa, cuando un grupo de familias de Somió nos vimos afectadas por el Esquema Director de la Costa Este. Se creó una comisión de afectados y la asociación de San Julián nos apoyó. Muchos afectados eran gente de aldea, mayor, que se vio en un lío de documentos del que no sabía salir.

-Comenzó así y acabó representando a toda la zona rural de Gijón.

-Estuve diez años de presidenta y, antes, cuatro de secretaria de Les Caseríes. Fue a raíz del problema que trajo el PGO a las parroquias. Fue un orgullo trabajar para la zona rural, que está llena de gente noble, por un motivo tan especial. Recuerdo con cariño el trabajo con las mujeres. Las vocalías son fundamentales en este sentido, ayudaron a aglutinarlas y a darles su espacio.

-Es la segunda vez que recoge la medalla.

-En aquel momento recogí una medalla que no me pertenecía. Representaba a las 25 parroquias, a muchas personas y asociaciones. Esta es más personal, aunque abarca también a mucha gente, a mis maestros...

-¿Qué falta?

-¡Mucho! Pero también se consiguió mucho: en saneamiento, alumbrado, pavimentación, recogida de basuras... Hoy, todas las asociaciones vecinales tienen su local. Queda una asignatura con la limpieza de los ríos. El tema de los jabalíes también requiere una solución. Hay parroquias con problemas con internet y el autobús. Hay que seguir luchando.

-¿Cuál fue su gran lucha?

-El PGO. Luchamos todas las parroquias y es una satisfacción que luego haya llegado a buen término, con consenso entre los grupos. Es un documento esencial para Gijón, a ver si empieza a surgir efecto sobre la economía.

-Sigue al pie del cañón en Somió.

-Me está costando encontrar relevo. La parroquia ahora está bastante atendida, aunque siempre hay problemas: de seguridad, por los robos, de velocidad en la carretera, algunos caminos que se van deteriorando... Pero son cosas del día a día, no es que lleve desatendida años.

-Salvo por el Plan de Ordenación del Litoral de Asturias (POLA)...

-Hay muchísimos terrenos afectados en la zona Norte. La gente mayor ya no está y los herederos, si es un terreno que no sirve para nada, no limpian. Nadie se hace cargo. Deberían ser liberados ya y no pasar años y años de mano en mano sin poder dedicarlos a nada productivo.

-No rehúye la polémica. En su día dijo que La Providencia no necesitaba asociación de vecinos, que era un barrio...

-Sigo defendiendo lo mismo. En Somió hay tres asociaciones y eso no me causa ningún trastorno. San Julián aglutina a toda la parroquia. La Providencia es la ermita y su entorno, está enclavada en San Lorenzo, uno de los diez barrios de Somió.