Muere a los 73 años Antonia Rodríguez, Toñi, de la sidrería Los Pomares

P. SUÁREZGIJÓN.

Antonia Rodríguez, quien fuera propietaria de El Parrochu y más tarde de la sidrería Los Pomares, donde se confirmó como una de las guisanderas más conocidas de la ciudad, falleció ayer a los 73 años tras una larga enfermedad. Ganadora de la mejor fabada asturiana en 2015, premiada por la Cofradía de pescadores por su receta de oricios, y madre de Jorge Alberto 'El Parrochín', mejor escanciador de Asturias con solo 17 años, Toñi desplegó sus artes culinarios durante tres años (entre 1994 y 1997) en la cocina de El Parrochu para posteriormente hacer lo propio en Los Pomares. Parte de la historia hostelera de la ciudad son ya sus parrilladas de pescado y marisco, arroces al punto, chipirones de potera o pulpo amariscado, platos a los que sumaba su característica simpatía. Desde su enfermedad, fueron sus hijos, María del Pilar y Jorge Alberto Ramos, quienes se hicieron cargo del establecimiento, manteniendo la calidad en la cocina que su madre, y también su padre (Jesús), les enseñaron durante años. Su funeral, de cuerpo presente, tendrá lugar mañana a las doce de la mañana en la iglesia parroquial de San Lorenzo, donde se reunirá, a buen seguro, lo más granado de la hostelería gijonesa para despedir a uno de sus referentes más queridos.