«Me considero una privilegiada por haber compartido tanta vida contigo»

«Me considero una privilegiada por haber compartido tanta vida contigo»

Begoña Huergo, directora del Instituto Asturiano de Administración Pública Adolfo Posada y concejala socialista del Ayuntamiento de Gijón entre 1999 y 2011 se despide de María José Balbuena, enfermera de la residencia mixta de Pumarín, en una emocionada carta

BEGOÑA HUERGO

Llevaba casi 30 años ligada a la residencia mixta de Pumarín, una vida como enfermera que en la última etapa la situó como responsable del área asistencial. María José Balbuena Infanzón fallecía ayer a los 56 años dejando un hondo pesar en su marido, José Antonio, sus tres hijos, Fabio, Beltrán y Alonso; y en la Mixta, donde le recuerdan ya como «una excelente profesional». Hoy, a las 16 horas, la despedirán en el Tanatorio de Cabueñes.

Su amiga Begoña Huergo, directora del Instituto Asturiano de Administración Pública Adolfo Posada y concejala socialista del Ayuntamiento de Gijón entre 1999 y 2011, despedía a la enfermera en este periódico con una emocionada carta:

«Jamás pensé que tendría que escribir estas palabras, pero la vida a veces tan cruel, me obliga a hacerlo.

Yo, como Miguel Hernández, «No perdono a la muerte enamorada / No perdono a la vida desatenta / No perdono a la Tierra / Ni a la Nada».

Hoy, mi querida y admirada Balbu, como te llamaba, algo se me fue contigo. Algo que no sé ponerle nombre, algo que no tiene adjetivo, pero sí sé que me faltará el resto de mi vida.

Viviste y compartiste conmigo mis mejores y mis peores momentos, esos en los que siempre están los amigos de verdad, esos en que tu generosidad, tu cariño, tu fuerza y tu solidaridad, me ayudaron a superar. Sin mirar para atrás, sabía que estabas ahí.

Mujer comprometida con tus ideales, mujer que cualquier persona quisiera tener a su lado, en el camino de la vida.

Me considero una privilegiada por haber compartido tanta vida contigo, profesionalmente tenías todo lo necesario para ser lo que eras «una excelente profesional de enfermería»: vocación, empatía, sensibilidad ante el dolor ajeno… Amabas tu profesión con verdadera pasión.

Tu lema 'Que nada humano me sea ajeno'.

Definirte como persona es hablar de generosidad, solidaridad, igualdad, honestidad y valentía.

Una mujer tan grande por dentro como por fuera. Por eso algo se nos fue contigo.

Hoy estoy enfadada con la vida por su crueldad, a veces y hoy, más que nunca porque mi amiga era de esas personas que engrandecen al ser humano, tan empequeñecido últimamente.

Tuve el gran honor de compartir más de 25 años contigo, fue un placer disfrutarte y un gran dolor perderte.

Algunas personas jamás nos dejan, nunca se van por completo aunque ya no estén.

Algunas personas son eternas.

Un beso, compañera del alma. Ya nos vemos.»

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