Muere María Teresa Menéndez Rugarcía, referente de la enseñanza de la posguerra

Un grupo de alumnas de la academia Menéndez Rugarcía. /  ACADEMIA RUGARCÍA
Un grupo de alumnas de la academia Menéndez Rugarcía. / ACADEMIA RUGARCÍA

Su familia fundó en 1934 una conocida academia dedicada a la educación y formación de 'señoritas y niñas'

EVA FANJULGIJÓN.

«Era una enamorada de la enseñanza». Así describe María Teresa Mariño a su madre, la maestra María Teresa Menéndez Rugarcía que falleció ayer en Gijón, a los 104 años de edad. El vínculo de María Teresa Menéndez con la docencia surgió muy pronto. Su madre, Herminia Rugarcía era una mujer cubana «de vasta cultura» que daba clases de francés e inglés. Junto a ella, y a sus hermanas mayores, ambas licenciadas en Física y Química, María Teresa fundó en octubre del año 1934 la academia para 'señoritas y niñas' Menéndez Rugarcía.

En aquel entonces, María Teresa estudiaba Derecho en Oviedo, «tenía de profesor a Leopoldo Alas, el hijo de Clarín, el catedrático más pacifista que tuve», recordaba la maestra años después. El primer local de la academia estaba en la calle Cabrales, esquina a Dindurra, «en un chalé de la familia Suárez», recordaba en un escrito hace años la propia María Teresa. El centro cerraría en 1936 con el estallido de la Guerra Civil y no se reabriría hasta 1939 en otra ubicación. «Entonces, alquilamos un chalé, también con jardín, en la calle 17 de Agosto», comentaba María Teresa.

Por la academia Rugarcía pasaban muchas jóvenes de la sociedad gijonesa de aquella época, una actividad que suscitó la crítica «de las monjas Ursulinas porque consideraban que les estaban quitando alumnas», apunta la hija de la fallecida. «Mi madre daba clase de religión y geografía y mis tías de matemáticas y ciencias», recuerda. La academia Rugarcía cerraría en 1943, «mi abuela falleció y sus hijas se fueron casando», explica Mariño.

El funeral se celebra hoy, a las 18 horas, en la iglesia parroquial de San Lorenzo

Tras la guerra, María Teresa Menéndez tuvo que dejar la carrera de Derecho y empezó a estudiar Magisterio. Entre los años 44 y 45, «ya casada y con dos embarazos, finalizó los estudios y sacó la oposición de maestra nacional», detalla su hija. Su primer destino fue una sustitución en Corao-Castillo, en Cangas de Onís. Después, se trasladaría a Barcelona con su marido y sus hijos. Allí, tras una larga excedencia regresaría al magisterio en 1966 «Sacó unas oposiciones de maestra de párvulos y trabajó como tal en Santa Coloma de Gramanet y Sabadell», enumera su hija.

No se quería jubilar

A su regreso a Asturias, María Teresa Menéndez dio clase en Contrueces «primero en los conocidos como barracones y después en el colegio Nicanor Piñole, cuando se inauguró», recuerdan.

A los 68 años, la veterana maestra sufrió una jubilación «forzosa a la que ella se opuso, incluso llegó a pedir amparo ante el Defensor del Pueblo para que le permitieran continuar ejerciendo hasta los 70 años, pero no lo consiguió», comenta su familia. Durante su retiro, María Teresa continuó dando clase a sus nietos en casa «contenta y feliz de poder enseñar».

Incluso el año pasado, a los 103 años de edad, sorprendió a su familia cuando, al ver llorar a su bisnieto de tres años porque no quería a ir al colegio, dijo: «Los primeros días todos los niños lloran pero la maestra debe ser capaz de en tres días hacerles creer a los niños que están viviendo un cuento para que vayan felices a vivir ese cuento fuera de casa». El funeral de María Teresa Menéndez Rugarcía se celebra hoy a las seis de la tarde, en la iglesia parroquial de San Lorenzo.