Muere el padre Llaca, párroco de San Lorenzo, a la espera de un trasplante

Herminio González Llaca bendice las palmas en el interior de la iglesia de San Lorenzo, en 2016. / P. UCHA
Herminio González Llaca bendice las palmas en el interior de la iglesia de San Lorenzo, en 2016. / P. UCHA

Titular de la parroquia durante los últimos quince años, otro infarto en abril del año pasado lo había llevado a las puertas de la jubilación

P. SUÁREZ GIJÓN.

Herminio González Llaca, titular de la parroquia de San Lorenzo, falleció ayer a los 62 años tras una indisposición coronaria severa. El sacerdote padecía problemas de corazón e incluso había sufrido un infarto el año pasado, motivo por el que se encontraba a la espera de recibir un trasplante que, finalmente, no llegó a tiempo.

Nacido en Ardisana (Llanes) y criado en Oviedo, González Llaca encontró en Gijón, y más concretamente en el templo de San Lorenzo, su hogar. A lo largo de sus quince años como titular de la parroquia, el padre Llaca, como le conocían sus feligreses, se había ganado el cariño de todos a base de trabajo y una firme apuesta de renovación. Precisamente, en este sentido destaca la creación de la página web de la parroquia, impulsada por él, así como el constante fomento de la participación juvenil en el día a día. «El de San Lorenzo es un templo referencia en la ciudad. Solo con verla ya llama la atención, no solo por la majestuosidad de su templo, sino también por el hecho de que cuenta con 14.000 habitantes», presumía sobre su parroquia.

González Llaca falleció cuando apenas le restaban unos meses para culminar su actividad pastoral y pasar a la condición de jubilado. Su delicado estado de salud había forzado esa decisión, que él se resistía a aceptar. «Moriré antes en una parroquia que en un asilo», respondía al respecto. Previo a recalar en Gijón, González Llaca, que contaba con casi cuarenta años de trabajo sacerdotal, había estado destinado en la iglesia de Santo Tomás de Sabugo, en Avilés, así como en el Seminario de Oviedo, donde fue formador y delegado diocesano de la Pastoral Vocacional.

También fue capellán del colegio de paralíticos cerebrales de Latores. En todos sus destinos, especialmente en el de Gijón, dejó un gran recuerdo por su trato directo y cariñoso. «Encaro este nuevo destino con esperanza. Llego a una parroquia grande, con una iglesia centenaria. No es un destino que haya pedido, sino que el obispo me llamó, y espero servir y entregarme a aquella gente», afirmaba el sacerdote en 2004, cuando se confirmaba su traslado de la parroquia de Versalles, en Avilés, donde estuvo once años, a la de San Lorenzo.

Aviso previo

No era el primer aviso que el corazón lanzaba al sacerdote. González Llaca ya sufrió a finales de abril de 2018 un infarto cuando se encontraba en la sacristía de la parroquia. En aquella ocasión, el titular de San Lorenzo fue auxiliado inmediatamente por otro religioso que se encontraba en el templo.

Tras la llegada de los servicios sanitarios, le fueron practicadas las primeras atenciones y se decretó su traslado a urgencias del Hospital de Cabueñes. Finalmente, tras varios días en la UVI, consiguió recuperarse y volver a su día a día habitual. Sobre ello bromeaba habitualmente con los niños que acudían a catequesis y a los que comentaba que no sabía si llegaría a la comunión, prevista para junio.

El funeral, que se prevé multitudinario, tendrá lugar a las seis de la tarde en San Lorenzo, presidido por el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, quien prounciará una homilia en un templo que no solo queda huérfano de párroco, sino también de cariño.

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