Una mujer de 30 años afronta penas de cárcel por mantener relaciones con un adolescente en Gijón

Una mujer de 30 años afronta penas de cárcel por mantener relaciones con un adolescente en Gijón

El joven de 15 años y la acusada, que padece un trastorno límite de personalidad, tuvieron encuentros en casa del chico y en portales

OLAYA SUÁREZ GIJÓN.

Una mujer de 30 años, que sufre un trastorno límite de la personalidad, afronta una condena de tres años de cárcel por mantener relaciones sexuales consentidas con un adolescente de 15 años. La fiscalía la considera responsable de un delito de abuso sexual continuado y aprecia el atenuante muy cualificado de trastorno de personalidad, por lo que la condena de cárcel se circunscribe en el tramo menor de la estipulada para este tipo de delitos.

El juicio se celebrará el próximo 26 de junio en la Sección Octava de la Audiencia. Los hechos ocurrieron en enero de 2018. El ministerio fiscal sostiene que la procesada conoció al menor y «mantuvo relaciones sexuales completas con él varias veces y llegó a practicarle una felación».

Las relaciones tenían lugar en «el domicilio de los padres del adolescente en Gijón y también en portales en los que en ese momento no había gente». Dichas relaciones sexuales, presuntamente, se prolongaron a lo largo de todo el mes de enero del año pasado, «hasta que el menor decidió romper con ella al enterarse su madre de lo que ocurría». La acusación pública asegura en su escrito que «en los encuentros sexuales no se empleó ni fuerza ni violencia y todos fueron consentidos por el menor».

Según la fiscalía, la relación íntima fue consentida y se prolongó un mes

El joven, que cumplió 16 años el pasado mes de abril, «no ha presentado secuelas emocionales, sin perjuicio de que puedan aparecer en el futuro y que puedan afectar a su vida sexual, social y afectivo emocional», señala la representación del ministerio fiscal.

Según los informes de los médicos forenses, la procesada padece un trastorno límite de la personalidad, con un déficit acusado de autoestima, un trastorno de la personalidad dependiente y labilidad emocional, «lo cual merma notoriamente su imputabilidad, en su capacidad de querer y comprender sus actos».

Daños morales

Además de los tres años de prisión, la fiscalía solicita que la acusada indemnice al menor con 1.500 euros en concepto de daños morales, una responsabilidad civil de la que se debería hacer cargo su representante legal. Pide también una orden judicial que le prohíba acercarse a menos de 200 metros del menor, así como comunicarse con él por cualquier medio durante un periodo de seis años.