«Están naciendo niños con problemas nerviosos por culpa de la polución»

Carme Valls, en el palacio de congresos. / A. FLÓREZ
Carme Valls, en el palacio de congresos. / A. FLÓREZ

Carme Valls, directora de Mujeres, Salud y Calidad de Vida del Centro de Análisis y Programas Sanitarios: «Evitar los insecticidas es una de las soluciones, pero estamos vendiendo toda nuestra producción ecológica a otros países del continente»

P. SUÁREZ GIJÓN.

Crítica, pero porque la situación no merece menos. Carme Valls (Barcelona, 1945) alertó ayer durante su ponencia de los importantes daños de la contaminación en nuestra salud y la de las próximas generaciones que se encuentran en un serio riesgo. «Está comprobado que estamos perdiendo memoria y capacidad de aprendizaje», dijo ayer ante el asombro de los presentes.

-¿Cuál es la relación de nuestra salud y el medio ambiente?

-Mala. Hoy he explicado los riesgos que hay en este momento para la salud de la juventud desde el momento de la concepción, el desarrollo del feto y la infancia cuando está expuesto a disruptores endocrinos en el medio ambiente. Estos disruptores son sustancias derivadas de los hidrocarburos de los coches que están tanto en el agua como en el aire y los alimentos. Ahora sabemos que pueden alterar el desarrollo de las glándulas hormonales y también el sistema nervioso central, lo que revierte en dificultades respecto a la memoria y el aprendizaje. Está ocurriendo ya en el momento de la concepción y durante los nueve meses del embarazo.

-¿Existen ya generaciones afectadas?

-Sí. Ya hay constancia de estos problemas. Un estudio que he citado durante mi intervención ponía ejemplos de escuelas ubicadas en zonas muy transitadas y con poco espacio verde donde ya han notado una reducción en la capacidad de memoria de los niños. Están naciendo niños con problemas nerviosos por culpa de la polución.

-¿Qué se puede hacer para frenarlo?

-Se deben utilizar las estrategias que pasan por no contaminar más y, por tanto, no producir más residuos. Reciclar y reutilizar. También hay que tratar de no contaminar el agua con la utilización de puntos verdes, no tirando toallitas, el aceite utilizado... También hay que exigir a las autoridades sanitarias y políticas que tomen medidas globales. Deben controlar la calidad del agua y también de los alimentos.

-¿Cuáles son los factores que más afectan a nuestra salud?

-En primer lugar los insecticidas cuando son utilizados de forma indiscriminada, como viene haciéndose últimamente con algunos muy fuertes que se introducen en los alimentos y que quedan flotando en el agua y el aire. Luego también hay que destacar la polución de los coches y de las fábricas, así como los cosméticos que también tienen sustancias químicas que pueden afectar. La contaminación más grande está en aquello que consumes de forma diaria. Respiras, bebes y comes, y si esto está contaminado, tu cuerpo también lo notará.

-Pero, dado el nivel de producción y demanda del mercado, ¿es posible evitar el uso de insecticidas?

-Sí. Pero se precisa una buena protección de la agricultura ecológica. Algo similar a lo que sucedió en Alemania tras la crisis de las vacas locas, cuando casi el 20% de los productores se ciñeron a este tipo de agricultura. España también está ahí. El problema está en que lo vendemos fuera. Nuestro país, y en concreto Andalucía, son uno de los primeros productores de agricultura ecológica, pero se lo acaban comiendo los europeos, no nosotros.

-¿Es usted optimista?

-No mucho, pero sí voluntariosamente dispuesta para explicar este problema que nadie puede obviar.

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