«La Navidad de Gijón no la encuentras en España ni en muchas ciudades de Europa»

Germán Vizcaíno (junior) posa en la Plazuela, donde triunfa entre los paseantes la figura de un globo./JOAQUÍN PAÑEDA
Germán Vizcaíno (junior) posa en la Plazuela, donde triunfa entre los paseantes la figura de un globo. / JOAQUÍN PAÑEDA

«A ojos de expertos, la iluminación es algo exclusivo y diferente, a lo que se suma una gran programación festiva» Germán Vizcaíno. Dueño de la empresa adjudicataria de las luces navideñas

VÍCTOR TREVIÑOGIJÓN.

«Conseguir el contrato de Gijón era fundamental para nuestro desarrollo. Cuando nos enteramosde que este año no renovaban el contrato a la anterior empresa empezamos a trabajar en el nuevo proyecto». El sierense Germán Vizcaíno, responsable de la empresa fundada por su padre, del mismo nombre, se muestra «muy contento» de volver a tener la responsabilidad de poner luz a las calles gijonesas durante la Navidad. «Recuperar este contrato era nuestro gran objetivo», confiesa.

-¿Qué balance hace del trabajo realizado?

-Creo que ha sido muy positivo. No solo por la reacción de la gente, sino porque además hemos sido capaces de realizar el proyecto en un plazo de tiempo muy corto. Tuvimos que duplicar en medios el sistema de producción y haberlo conseguido es una satisfacción enorme. Ver que los trabajadores son capaces de mucho más y asumen esta responsabilidad es lo que más me llena. Y parece que la idea que tenemos de iluminación navideña es acogida de forma positiva por la gente.

-¿De cuánto tiempo dispusieron?

-Dos meses solo para la instalación. Detrás está la fabricación, porque todo lo que está ahora instalado hay que hacerlo de cero. Eso, unido al diseño, al acopio de materiales y a la planificación lleva mucho tiempo. Ha supuesto mucho trabajo y un gasto muy grande. Pero lo vemos como una inversión para años.

-Supongo que será también una responsabilidad muy grande...

-Sí, la llevas encima hasta que ves la reacción de la gente. Incluso cuando escuchas ciertas críticas las apuntas para en el futuro cambiar cosas o adaptarlas. Pero es imposbile que a todo el mundo le guste.

-De todas las novedades, ¿cuál destacaría más?

-Como novedades tenemos los conos del Parchís, que lleva una tecnología que nos permitirá poner en escena diferentes escenarios de luz, y el del Náutico, que también tiene una tecnología especial que requiere de un factor humano para combinar la parte artística y la música con los efectos de luz. De todas formas, lo que se ve ahora en la calle no es un proyecto cerrado, sino que seguimos trabajando para sorprender.

-Los motivos colocados a pie de calle funcionan como photocalls...

-Sí... Nosotros dejamos este proyecto en 2015. Desde ese momento hasta ahora las redes sociales han evolucionado un montón y eso también es un factor a tener en cuenta. Los elementos 3D son indispensables, porque la demanda es tremenda. Nosotros nos hemos movido en clásicos: árboles, conos y la casita de San Miguel y el globo aerostático.

Una señora «encantada»

-¿Creen que han conseguido sorprender a los gijoneses?

-Yo creo que sí. Tenemos relación con empresas del gremio y ellos también han visto algo diferente. Cuesta un montón hacer cosas distintas. Al final, las luces de Navidad no se diferencian mucho unas de otras y crear un proyecto diferente y exclusivo no es fácil.

-¿Qué les dicen?

-Hoy mismo una señora me dijo que a ella no le gustaba la Navidad. Sin embargo, estaba encantada con la iluminación. Eso es lo que se busca, que las luces agraden a todo el mundo. La Navidad no tiene por qué despertar un sentimiento de alegría a todos, pero nosotros queremos incentivar que a la gente le apetezca salir a la calle a pasear.

-La anterior empresa encargada de iluminar la ciudad parece que no contó con la aprobación del público...

-Es verdad que era un proyecto diferente a lo que se venía haciendo en años anteriores. A la hora de iluminar una ciudad tienes que saber dónde estás trabajando. Quizás en años anteriores no conseguía dar ese paso al frente para sorprender.

-¿Han convertido a Gijón en un referente?

-La iluminación requiere también una promoción muy potente a nivel nacional. A ojos de expertos, sí lo ven como algo diferente, exclusivo y como algo que no encuentras en el resto de España, ni en muchas ciudades de Europa. Pero Gijón tiene muchas cosas más para ser referente: su programación festiva, por ejemplo.

-¿Entiende la polémica generada este año con la distribucción de los arcos por la ciudad?

-Lo entiendo perfectamente. Los comercios demandan iluminación porque siempre la tuvieron. Nosotros entendemos que ciertos barrios y ciertas calles tenían la necesidad de estar iluminadas, sin quitárselo a otros. Por nuestra parte no hubo ningún problema. Desde la empresa entendimos que había que reaccionar de esta manera. El proyecto, tal y como está planteado por el Ayuntamiento, es muy acertado. Cuando la gente viene aquí lo hace para ver las luces, llevarse una buena sensación y todo ello desemboca en el comercio local. Supone un apoyo para su actividad. La Navidad es una época muy importante para ellos.

Preservar la calidad

-Antes, en la licitación, el porcentaje del precio ofertado por las empresas suponía el 55% y ahora solo el 5%. ¿Cómo valora este cambio?

-Permite realizar otro tipo de planteamientos a la hora de sacar una licitación como esta. Este tipo de proyecto lo que busca es calidad y cantidad a un precio fijo. La bajada económica no siempre es buena porque las empresas vivimos de nuestros beneficios y no nos podemos permitir pérdidas. Si el contrato te va a valorar esta bajada económica no te queda más remedio que recortar. Al final, reduces en calidad y en cantidad y eso se refleja en el resultado final. A mí me parece un muy buen planteamiento. Las empresas estamos sufriendo al entrar en competencia en precio y con eso corres el riesgo de perder dinero.

-¿Qué le diría a los críticos con la Navidad y el gasto que conlleva engalanar la ciudad?

-Todo esto al final genera en paralelo una actividad económica muy fuerte. Las luces están encendidas cerca de 40 días en los que se genera mucha actividad. Son una inversión, no un gasto. Las ciudades que no apuesten por este tipo de proyectos sufrirán las consecuencias de que la gente se desplace a otras cercanas que sí cuenten con iluminación.

 

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