«Fui un niño infeliz. Me acosaron desde los seis hasta los catorce años»

Alejandro Palomas, en su intervención en Gijón. /
Alejandro Palomas, en su intervención en Gijón.

«Si os hubiera tenido a vosotros habría sufrido menos», dice el escritor Alejandro Palomas, quien relató a los alumnos su propia experiencia

O. E. GIJÓN.

Tú eres importante. Es el nuevo significado que le dio a las siglas del TEI. Tú eres importante, «para que no vuelva a pasar lo que me pasó a mí». Tú eres importante, les insistió a los niños una y otra vez, para que el maltrato desaparezca de las aulas. Alejandro Palomas, escritor, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2016 y Premio Nadal 2018, sabe bien de lo que habla. «Fui un niño infeliz. Fui acosado desde los 6 hasta los 14 años». Un acoso que, remarca Palomas, nunca se queda solo en el aula. Va más allá. No solo porque los acosadores le esperaran en la puerta del colegio, o incluso en la de su casa, sino también porque ese acoso «forma para siempre parte de ti». En su caso, los culpables no tuvieron bastante con hacer de él su objetivo, sino que también se fijaron en su madre, que era albina. «Que tu madre te vaya a buscar al colegio y te lleve la merienda suele ser un momento de felicidad». No para él. «Corría para salir el primero y llevarme de allí a mi madre». Para que ella no supiera. Porque «no hay nada peor que hagan sufrir a quien tú quieres».

Aquel niño infeliz busca ahora hacer felices e imaginativos a sus jóvenes lectores, a través de sus libros. Y de sus recuerdos y experiencia, que ayer contó a los alumnos de Gijón y que cada semana lleva a aulas de todo el país. En esos encuentros, dijo, «hablaré a partir de ahora de vosotros». Porque tras conocer las experiencias gijonesas del TEI, Palomas tiene claro que «si yo hubiera tenido a algunos de vosotros entonces, si hubiera podido hablar, si os hubiera podido buscar en el patio, no habría sufrido tanto».

Alejandro Palomas dio las gracias una y otra vez a los niños de Gijón. Por estar trabajando para evitar todo lo que a él le sucedió. Y les pidió que «no os calléis nunca. Si algo no funciona, decidlo. Decidlo siempre».