Las normas de contratación dificultan a Jove y Cruz Roja el fichaje de médicos

Médicos del Hospital de Jove pasean por el nuevo edificio de consultas externas. /  PURIFICACIÓN CITOULA
Médicos del Hospital de Jove pasean por el nuevo edificio de consultas externas. / PURIFICACIÓN CITOULA

La sanidad concertada no puede emplear a los facultativos que trabajan en la pública y no han firmado exclusividad, como sí hace la privada

AIDA COLLADO GIJÓN.

Aunque la falta de médicos es un problema generalizado de la sanidad española, tanto privada como pública, los centros concertados -es el caso de los hospitales gijoneses de Jove y Cruz Roja- se encuentran con más problemas para tentar a los facultativos y añadirlos a sus filas. Problemas que las gerencias atribuyen, en gran parte, a las restricciones de la normativa de contratación. Ellos no pueden fichar a los facultativos que aunque trabajen para el Sespa no perciban el complemento de exclusividad, como sí puede hacer la sanidad puramente privada. Esta incompatibilidad acota aún más la oferta de médicos en un mercado profesional, ya de por sí, «difícil», reconoce la gerente de Jove, Laura García.

Hay razones que explican la evidente falta de especialistas. La principal, explica el gerente de Cruz Roja, Leopoldo Álvarez, es que el sistema sanitario no preveía un cambio de perfil profesional tan acusado como el experimentado en el gremio durante los últimos años. «Antes, los pocos que se iban, volvían pronto. Pero ahora, no. Muchos médicos se van a otros países de la Unión Europea para no volver, bien porque se sienten atraídos por sus programas de investigación o por las condiciones sociolaborales», comenta. Esto ha convertido a España, «con más de 8.000 especialistas desplazados, en la gran cantera de Europa». Y el problema que hoy afecta a los licenciados en Medicina pronto alcanzará también al personal de enfermería, se atreve a vaticinar.

Además, señala, «habría que ver si estamos formando a médicos en un número suficiente para cubrir las necesidades del sistema, teniendo en cuenta que muchos optan por irse».

Esta carencia se extiende también por la sanidad pública, que está viendo «un cambio de actitud: antes, todos los médicos a los que formaba querían quedarse y ahora, no». Pero, a pesar de que el problema de falta de profesionales es generalizado, el Sespa lo tiene más fácil. «Somos conscientes de que los centros concertados no tenemos el mejor perfil para quienes buscan una plaza fija en la pública, que además siempre puede ofrecer una solución laboral a sus trabajadores», añade.

Que se lo digan a la dirección de Jove, que en poco tiempo ha visto como tres de los cinco miembros del servicio de urología anunciaban su marcha. Dos se van a hospitales de titularidad pública, porque en ellos logran más puntos para obtener la plaza. Otro, recupera su puesto en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

En cualquier caso, la gerencia pretende «cubrir esos puestos, como siempre hemos hecho, y continuar con el servicio, que es uno de los más antiguos del hospital», informa la gerente. Jove pretende encontrar, en la nueva hornada de médicos MIR que saldrá en mayo, personal interesado en formar parte de su servicio.

Puede que la coincidencia en la marcha de tres facultativos les deje en una situación «temporalmente» complicada, pero «como ya hemos estado en muchas. Cuando yo llegué al hospital había solo dos urólogos. Saldremos de esta: unos se van y otros vienen», defiende.

Como curiosidad: la marcha a Cabueñes del jefe de cirugía de Jove, José Carlos Fernández, se cubrió con el exjefe de cirugía del principal hospital gijonés, ya jubilado, José Antonio Fernández.

De persistir los problemas de cobertura de la sanidad concertada, advierte por su parte Leopoldo Álvarez, «habrá que plantearse cambiar la normativa y las incompatibilidades que recoge. Los reglamentos pueden cambiar». Aunque la solución, matiza, «ha de ser global y no individual en cada comunidad autónoma, ya que si no fuera así podrían darse fugas de unas a otras».

Al final, es simple. Se trata de la ley de la oferta y la demanda. Por eso, anima, «habrá que estudiar las necesidades reales» de efectivos de cada especialidad, «teniendo en cuenta de que la provisión ha de realizarse con tiempo, ya que formar un médico con su especialidad lleva diez años».

«Urgente y necesario»

Hay prisa. Porque tal y como recuerda el presidente del Colegio de Médicos de Asturias, Alejandro Braña, en la actualidad hay «un elevado número de facultativos de entre 55 y 65 años, próximos a la jubilación, por la que su salida del sistema aumentará de forma progresiva los próximos años».

Hay que ponerse las pilas. «Nosotros tenemos muy bien analizada la demografía médica», introduce. Ahora ya no es momento de estudios «ni elucubraciones». En opinión de Braña «es necesario y urgente actuar, porque estamos empezando a llegar a problemas serios del mantenimiento de la calidad asistencial», avisa. Que haya menos médicos de los necesarios, alerta, conlleva una obligada «saturación del trabajo», lo que impide mantener los estándares del servicio.

¿Y cuál es el primer paso? Él lo tiene claro: «Revisar la relación contractual con los médicos. La contratación se simplificaría mucho si la oferta contractual fuera lo suficientemente atractiva para que decidiesen quedarse. No se puede atosigar al médico con más trabajo del razonable y reduciendo los sueldos», concluye.