«Noto ahora una inseguridad en las mujeres que no veía hace diez años»

Armando Carriles en uno de los talleres de defensa personal que imparte. /  AURELIO GARCÍA
Armando Carriles en uno de los talleres de defensa personal que imparte. / AURELIO GARCÍA

Más de mil mujeres se han apuntado al taller gratuito que el instructor imparte este domingo en un pabellón de la Feria Armando Carriles Instructor de krav magá, técnica de defensa personal

O. ESTEBAN GIJÓN.

«El objetivo del krav magá es que llegues bien a casa». Nada más y nada menos. Y por eso, Armando Carriles abre una vez más su mundo de defensa personal para llegar a cuantas lo deseen. El domingo, en el pabellón 1 de la Feria de Muestras, entre las 11 y las 13 horas, ofrecerá un seminario gratuito sobre el krav magá para mujeres. Ya hay más de mil apuntadas. Y hay tiempo y espacio para más. Pueden inscribirse de forma gratuita enviando un whatsapp al 609902841 o un mensaje privado al perfil de facebook de krav magá Gijón. Armando Carriles practica artes marciales desde los doce años. Se acercó al krav magá hace trece y desde 2007 da clases. Fue el primero en traer esta disciplina a Gijón. Ahora, en su club cuenta con trescientos miembros, de los que unos ochenta son mujeres.

-Hace cinco años que organiza un taller gratuito de defensa personal para mujeres. Pero este año ha superado todas las expectativas. Más de mil mujeres inscritas. ¿Por qué?

-Desde el principio ha crecido. Empezamos con 65 y ya el año pasado fueron 300. Ya 300 fue muchísimo. Pero este año fue anunciarlo y, en solo siete días, ya llevábamos 600 apuntadas. Una verdadera locura. Empezamos haciéndolo en el gimnasio, luego en un pabellón municipal y esto también se nos ha quedado pequeño. Hemos pedido un pabellón en el recinto Luis Adaro y tanto el Ayuntamiento como la Cámara de Comercio están colaborando.

«En la calle no se pelea por sexos ni por pesos, así que hay que actuar de forma explosiva y por sorpresa»

-La única explicación posible es el miedo.

-Sí, sí, claro. La inseguridad se nota. Esto no deja de ser un síntoma, no es casualidad que de pronto mil chicas quieran hacer un seminario de defensa personal. Llevo dando clase mucho tiempo y se nota. Damos clase también a niños y los padres nos comentan: 'Es que va a empezar a salir' o 'Va a empezar en el instituto'... Es decir, noto una inseguridad que no veía hace diez años.

-¿Lo admiten las propias mujeres?, ¿se apuntan al gimnasio por eso?

-Sí. Tengo setenta u ochenta alumnas. Y todas, todas, tienen algún episodio de... 'volvía tarde a casa y me crucé con un tío...'.

-Algún episodio de miedo...

-Eso. Sin que haya pasado nada... Pero iban caminando y se puso un chico detrás de ella... Y el chico seguramente ni les dijo nada. Pero da igual: ellas sintieron miedo. Todas las chicas tuvieron algún episodio así. Y esa sensación de inseguridad, sobre todo entre las chicas, se nota. En los grupos de infantil, el 80% son niñas.

-¿Por qué optan por el krav magá y no por cualquier otra disciplina?

-El krav magá es, con mucha diferencia, la técnica de defensa personal con más crecimiento del mundo. Es totalmente práctico, enfocado a defenderse en la calle. Son movimientos muy simples, no es difícil, no hay que tener una condición física especial...

«Lo mejor es correr»

-¿El objetivo es defenderte, escaparte, pasar al ataque?

-Su único objetivo es que llegues bien a casa. Si para llegar tienes que llorar, lloras. Si tienes que arañar, arañas. Siempre insistimos en que lo mejor es correr. Si te atracan y te piden la cartera, das la cartera.

-¿En qué se basa?, ¿en movimientos de defensa?

-En movimientos instintivos. Ni posturas raras ni complicadas. Que sea todo lo más sencillo, contundente, explosivo y eficaz posible. El krav magá es para la calle y en la calle hay un problema: no se pelea por pesos ni por sexos. Así que, para superar diferencias físicas, tienes que actuar de forma explosiva, contundente y por sorpresa.

-¿Alguna de sus alumnas ha tenido que poner en práctica lo aprendido?

-Dos o tres. Y, hasta ahora, salieron bien paradas. Tocamos madera para que no tenga que hacerlo ninguna más. Prefiero que no tenga que utilizarlo ninguna.

-¿Los chicos se apuntan con los mismos objetivos que ellas?

-Es diferente. Ellos no sufren esa sensación de inseguridad. A los chicos, a veces, nos falta cierta empatía porque nosotros no vivimos esa sensación de miedo. Un chico, para sentir miedo, tiene que tener un problema. Las chicas no, tienen miedo sin que haya un problema. Por ver a un chico parado en la calle mientras caminan solas de noche. Y eso estando en un país muy seguro.

-¿Qué le diría a las chicas que van a ir el fin de semana o que se lo están pensando?

-Que vayan, que vean cómo trabajamos, que lo disfruten. Lo importante es ganar en seguridad porque vivir con esa inseguridad, en cierto modo, te marca la vida. Y es una pena que las mujeres tengan que vivir con esa sensación.