Nuevas fórmulas para la lucha vecinal

Desde abajo, en el sentido de las agujas del reloj, Juan Argüelles, Rebeca Álvarez, Enol Puertas, Tomás Darío Albarenque y Carla Galán, integrantes de la vocalía de la juventud. /  AURELIO FLÓREZ
Desde abajo, en el sentido de las agujas del reloj, Juan Argüelles, Rebeca Álvarez, Enol Puertas, Tomás Darío Albarenque y Carla Galán, integrantes de la vocalía de la juventud. / AURELIO FLÓREZ

Sus impulsores, de entre 15 y 24 años, tratan de acercar las asociaciones de vecinos a la juventud con charlas, talleres y ocio alternativo El Polígono de Pumarín estrena vocalía para crear «espacios de cultura y debate»

ÓSCAR PANDIELLO GIJÓN.

Resulta habitual que las asociaciones de vecinos se lamenten de la falta de relevo generacional, una circunstancia más acusada aún en la zona rural. Hay, sin embargo, excepciones de futuro a las que agarrarse. Más allá de la reelección del joven Adrián Arias como presidente de la federación urbana, en el Polígono de Pumarín un grupo de chavales ha decidido dar un paso al frente para dinamizar el ocio y las actividades culturales del barrio. Todo ello bajo el paraguas de la asociación de vecinos Evaristo San Miguel.

El grupo ya cuenta con una decena de miembros y, oficialmente, se han constituido como vocalía de la juventud de la asociación de vecinos. Todo empezó con la actividad de dos colectivos independientes: la Patrulla Poligonera, que comenzó hace un año a participar en la oferta juvenil de las fiestas del barrio, y un colectivo de estudiantes que, tras meses de actividad sindical, acabaría desarticulándose. «Una vez que se disolvió, Cañete (presidente de la asociación de vecinos) nos animó a conocernos y dio libertad para empezar a organizar cosas. No nos lo pensamos», sostiene Enol Puertas, uno de los responsables del extinto colectivo estudiantil.

Uno de sus grandes logros reside en la capacidad para atraer a la juventud, generalmente desmovilizada en cuestiones vecinales, a una organización que a priori podría parecer alejada de sus intereses. «Falta movilización en general. Aunque no lo parezca, lo que los chicos y chicas tienen más cerca en el barrio es su asociación de vecinos. Estamos convencidos de que se pueden organizar actividades culturales de interés y hacer que la juventud se interese por ella», destaca Tomás Darío Albarenque. Actualmente, los miembros de esta vocalía de la juventud -la más activa de la ciudad- tienen entre 15 y 24 años.

En los escasos meses en los que llevan trabajando ya han pasado en varias ocasiones de la teoría a la práctica. Además de colaborar con varios festejos del barrio, realizando yincanas o mercadillos de libros, una de sus primeras actividades estuvo relacionada con la recuperación del papel de la mujer en el mundo vecinal. Allí, en la sede de la asociación, se encontró una generación representada por Tita Caravera y Tina Alonso, con la nueva hornada de activismo vecinal. Un emotivo encuentro que sirvió para aprender del camino recorrido y, además, poner sobre la mesa los retos futuros. «Salimos muy satisfechas. Vimos que el legado está ahí, nos hablaron de su lucha y les demostramos que la juventud de la ciudad tiene mucho que decir», subrayan, por su parte, Rebeca Álvarez y Carla Galán.

Hoy, batalla de gallos

Su reto, a partir de ahora, pasa por tratar de reunir a la mayor cantidad de integrantes posible y así articular un movimiento joven potente y complementario al que ya realizan Abierto hasta el Amanecer, el Conseyu o Mar de Niebla, cada uno en su campo. Para darse a conocer, hoy se presentarán en sociedad a las 17 horas en el colegio Evaristo Valle con una batalla de gallos (duelo de raperos). «Queremos que los vecinos se acerquen y tengan ganas de vivir en el barrio. Crear espacios de cultura y debate y quitar de una vez ese miedo que hay al asociacionismo, que en muchas ocasiones se ha burocratizado. Hay un hueco que ocupar», sintetiza Juan Argüelles, otro de los integrantes del grupo.

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