Nueve años de ilusión en el Marítimo

Casi cien moteros se disfrazaron de Papá Noel y recorrieron la ciudad para llevar dulces a los residentes del Sanatorio. / ASTURFÉNIX
Casi cien moteros se disfrazaron de Papá Noel y recorrieron la ciudad para llevar dulces a los residentes del Sanatorio. / ASTURFÉNIX

Los residentes del centro reciben la visita de cien moteros vestidos de Papá Noel

EUGENIA GARCÍA GIJÓN.

Cuando se acerca la Navidad, los residentes del Sanatorio Marítimo empiezan a intuir el rugido de los motores que anticipan la 'Papanoelada', el desfile de moteros que recorren la ciudad con barba blanca y el típico traje rojo para llevar un poco más de ilusión a los chavales que pasan estas fechas en el centro.

Hace nueve años que probaron a subirse sobre dos ruedas por primera vez y a algunos solo les falta la 'chupa' de cuero para parecer un miembro más de Asturfénix, la asociación motera que organiza esta visita solidaria en la que este año también ha colaborado Vespastur. Tal es su emoción cuando dan una vuelta de 'paquete' que cabe preguntarse si el tradicional trineo de Papá Noel les parecería un transporte la mitad de divertido.

La cita, dicen, engancha, y ayer fueron casi cien los papanoeles que atravesaron la ciudad en unos setenta vehículos. Salieron desde Tremañes, pararon en Moto Sport Ángel para llenar los sacos de chucherías para los chicos y siguieron ruta -ante las miradas atónitas de los gijoneses- hasta el Sanatorio Marítimo cargados de obsequios para los usuarios. Si para ellos es un día especial, para los propios motoristas lo es aún más. «Los chicos disfrutan un montón subiéndose a nuestras motos y nosotros al verles entusiasmados», asegura Verónica Zapico.

En memoria de 'Chinorris'

El Marítimo no es la única parada en la ruta de los moteros solidarios: hace unos días los 'papanoeles' ya visitaron el centro de educación especial Ángel de la Guarda.Y el instante en que llegan con las motos 'tuneadas' con luces de colores, espumillón y hasta cuernos de reno enmarcando los faros de sus vehículos es también un momento cargado de recuerdos, ya que la iniciativa partió originariamente de José Julio Heres, 'Chinorris', miembro del club fallecido hace dos años en un accidente de tráfico a quien sus compañeros no olvidan cuando entre el sonido del motor se escuchan los villancicos.

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